Washington afirma que la infraestructura y el poder militar iraní están muy degradados; el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y la visita de Trump a Pekín elevan la tensión entre reclamaciones, advertencias y dudas sobre transferencias de armas desde China.
01El mando militar de Estados Unidos asegura que la capacidad armamentística de Irán se ha «degradado significativamente»: según el almirante Brad (Brandon) Cooper, jefe del Comando Central (CENTCOM), los bombardeos iniciados el 28 de febrero han destruido alrededor del 90 % de la base industrial de defensa iraní y han limitado durante años la capacidad de Teherán para reconstruir sus arsenales. Cooper también afirmó que las operaciones han interrumpido el suministro de material a grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes, aunque evitó revelar detalles clasificados en una sesión pública del Senado.
02El Comando Central detalló ante el Senado que se han lanzado decenas de miles de ataques aéreos (la cifra citada fue de 13.600) desde el inicio de la ofensiva y minimizó las bajas civiles, admitiendo que únicamente el ataque del 28 de febrero contra la escuela Shajare Tayebé —cuando impactó un misil Tomahawk— puede considerarse un error con víctimas civiles masivas (más de 175 fallecidos, según los reportes citados). Organizaciones humanitarias y de derechos humanos ofrecen estimaciones más altas sobre daños a infraestructuras civiles y número de muertos, lo que ha generado controversia sobre la veracidad y la transparencia de los balances oficiales.
03Mientras tanto, Washington mantiene un bloqueo naval alrededor de Irán y ha desviado e inmovilizado decenas de buques: CENTCOM informó de entre 67 y 70 mercantes desviados hasta mediados de mayo y la inmovilización de cuatro navíos para garantizar el cerco impuesto al tráfico con puertos iraníes. Las fuerzas estadounidenses han empleado comunicaciones, advertencias y, en ocasiones, disparos de aviso para hacer respetar el bloqueo, que permanece vigente en medio de la tregua indefinida entre EE. UU. y Teherán.
04Irán mantiene su contrapropuesta: el Parlamento iraní y su equipo negociador insisten en que «no hay alternativa» a su propuesta de 14 puntos para poner fin a la guerra, que exige, entre otras cosas, el fin del bloqueo naval estadounidense, la liberación de activos congelados y garantías sobre operaciones en toda la región. Teherán advirtió que, si Washington no acepta esas demandas, responderá y «deberá esperar una repetición de sus derrotas» en el campo de batalla, con lo que se arriesga a un recrudecimiento del conflicto.
05La diplomacia de alto nivel se acelera en paralelo: durante su visita a Pekín, Donald Trump afirmó que Xi Jinping le ofreció «ayuda» para México—perdón—para tratar la guerra con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz, y que el líder chino expresó su deseo de que Ormuz se reabra al tránsito sin peajes y sostuvo que China no apoyaría la militarización del paso. La Casa Blanca y Trump señalaron además el acuerdo con Xi en que Irán «no debe nunca» poseer armas nucleares.
06No obstante, informes periodísticos y de inteligencia complican la narrativa oficial: The New York Times y medios que lo reproducen señalan que empresas chinas han negociado o planean ventas secretas de armas a Irán —incluidos posibles envíos de sistemas portátiles antiaéreos (MANPADS) a través de terceros para ocultar su origen—. Al mismo tiempo, un informe citado por The Washington Post advierte que China está aprovechando el conflicto para mejorar su posición estratégica frente a EE. UU. en lo militar, económico y diplomático, lo que convierte a Pekín en un actor clave cuya conducta preocupa a Washington.
07En Estados Unidos la guerra genera tensiones políticas y un elevado costo económico: el Senado vio rechazados repetidos intentos de frenar el conflicto (los republicanos bloquearon por séptima vez una moción para limitar la guerra) y el Pentágono ha calculado un gasto aproximado de 29.000 millones de dólares en operaciones, logística y reposición de equipamiento. Legisladores y analistas alertan de que el consumo de municiones y recursos en Irán podría restar capacidades necesarias para otras contingencias, como la competencia con China en el Indo-Pacífico.
08Estado de las negociaciones y perspectivas: tras más de un mes de tregua (acordada el 8 de abril), el alto el fuego aparece «en estado crítico» según declaraciones de Trump y fuentes diplomáticas reseñadas en la prensa; las diferencias sobre condiciones —especialmente el bloqueo de Ormuz y demandas iraníes— mantienen estancadas las conversaciones mediadas por Pakistán. La visita de Trump a Pekín y la próxima cercanía de otros líderes (mención a la inminente visita de Putin a China) muestran que la crisis se articula en un tablero geopolítico más amplio, donde el papel de China y la presión naval estadounidense serán determinantes para el curso de las negociaciones.
09Balance y riesgo: el escenario combina afirmaciones oficiales estadounidenses sobre una degradación masiva de la capacidad militar iraní con denuncias humanitarias y reportes de inteligencia que plantean dudas sobre la continuidad de capacidades y posibles suministros externos. El bloqueo del estrecho de Ormuz, las señales contradictorias sobre transferencias de armas desde China y la persistente falta de acuerdo sobre las demandas iraníes dejan abierta la posibilidad de una reanudación de hostilidades si la diplomacia no avanza con rapidez y transparencia.