Cambios técnicos reducen presión fiscal y encienden debate sobre si el mecanismo pasó de suavizar precios a fijarlos.
El Ministerio de Hacienda publicó en las últimas semanas ajustes técnicos al Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco) que impidieron alzas previstas: tras la histórica subida del 26 de marzo, decretos que modificaron componentes variables del impuesto específico redujeron el traspaso a los consumidores y provocaron, por ejemplo, una caída inesperada del diésel. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió los movimientos como ajustes previstos en la ley y negó un cambio de política, al tiempo que el Mepco sigue operando bajo los nuevos parámetros.
Economistas y analistas reaccionaron con diagnósticos contrapuestos: Rodrigo Arriagada, investigador principal de Clapes UC, calificó la recalibración como una estrategia pragmática para equilibrar estabilización y sostenibilidad fiscal, mientras que Juan Ortiz, economista sénior del OCEC‑UDP, sostuvo que el mecanismo tiende hacia una “fijación” de precios. En lo fiscal, Hacienda estima que los ajustes crearon espacio presupuestario y, según cálculos publicados, el fisco se habría “ahorrado” alrededor de US$1.590 millones; otras estimaciones privadas apuntan a costos o menor recaudación por decenas de millones de dólares en periodos recientes.
El Mepco continúa operativo, pero la disputa quedó centrada en cuánto tiempo mantendrán los parámetros vigentes y su impacto fiscal si las tensiones internacionales persisten; el calendario inmediato incluye la ventana de precios mayoristas que, según los últimos movimientos, se mantendrían fijos hasta el 11 de junio, y los próximos informes de Hacienda serán la referencia para cuantificar el efecto real de estos ajustes.