El juvenil del Barcelona habló de miedo al perderse el Mundial y provocó reacciones por ondear la enseña palestina en el festejo.
Lamine Yamal, delantero del FC Barcelona de 18 años, confesó que temió quedarse fuera del próximo Mundial tras una lesión de isquiotibial a fines de abril, mientras su gesto con una bandera palestina en el desfile por el título liguero desató críticas y apoyos. El incidente ocurrió durante la celebración en Barcelona, a la que asistieron cerca de 750.000 personas, según las autoridades locales. El joven, que llegó a la Primera División hace apenas tres años, publicó imágenes del gesto en sus redes sociales y vuelve ahora al centro del debate público. Su caso combina una incertidumbre médica inmediata con un conflicto político que ha trascendido al deporte.
La combinación de una lesión que puso en duda su participación en la Copa del Mundo y la visibilidad masiva del título de LaLiga convierten a Yamal en un actor clave en la discusión sobre la expresión política en el deporte. Mientras el club busca mantener la disciplina interna, gobiernos y organizaciones internacionales han reaccionado de formas contrapuestas. La controversia llega además en plena preparación de España para el Mundial en Norteamérica, torneo en el que Yamal está previsto que participe. La tensión abre interrogantes sobre la gestión de figuras jóvenes expuestas a la política y la prensa.
Yamal relató que la lesión en el isquiotibial a fines de abril le provocó miedo real de perderse el Mundial: recordó la secuencia y dijo que “estaba rezando por dentro porque no fuera nada”. El delantero describió la incertidumbre sobre una recaída y cómo eso marcó las semanas previas a la nómina de Luis de la Fuente. A pesar del temor, destacó su ilusión por debutar en la Copa del Mundo y proyectó confianza en la selección vigente campeona de Europa. Sus declaraciones provienen de una entrevista publicada por la Real Federación Española de Fútbol.
“estaba rezando por dentro porque no fuera nada”— Lamine Yamal
Las imágenes del festejo muestran a Yamal recibiendo de un seguidor la bandera de Palestina y ondeándola desde el bus descapotable del equipo, en un desfile que congregó a cientos de miles de personas en Barcelona. El gesto fue difundido por el propio jugador en su cuenta de Instagram, lo que amplificó la reacción pública y convirtió el fenómeno en tema internacional. La acción se produjo tras la obtención del título liguero que coronó una campaña casi perfecta del Barça en el Camp Nou. El momento mezcla la euforia deportiva con una carga simbólica en un conflicto global.
El gesto provocó la reacción del ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien criticó la acción en redes y la calificó como incitación. Katz escribió que Yamal “chose to incite hate against Israel” mientras, dijo, los soldados israelíes combaten a Hamas; su mensaje figura en la red X y fue recogido por agencias internacionales. La crítica del funcionario sitúa el episodio en la agenda diplomática y alimenta la discusión sobre la frontera entre expresión individual y responsabilidades públicas. La protesta internacional contra las operaciones en Gaza ha politizado ya varios ámbitos culturales y deportivos.
“Lamine Yamal chose to incite hate against Israel”— Israel Katz
Dentro del club, el entrenador Hansi Flick reconoció su molestia por la acción y dijo que había hablado con el jugador: “Que Lamine apareciera con la bandera de Palestina son cosas que no me gustan. He hablado con él y si él quiere hacerlo es su decisión”. Flick subrayó la edad del futbolista y la necesidad de tener en cuenta lo que la afición espera de los jugadores durante celebraciones masivas. Su postura refleja la tensión interna entre disciplina deportiva y libertad personal de los futbolistas.
“Que Lamine apareciera con la bandera de Palestina son cosas que no me gustan. He hablado con él”— Hansi Flick
A la vez, hubo voces que defendieron el gesto. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó de desproporcionadas las acusaciones de incitación y defendió la solidaridad que millones de españoles sienten hacia Palestina. El Club Deportivo Palestino también celebró la muestra de apoyo desde Barcelona con un mensaje en redes que respaldó al jugador. Esos apoyos colocan el debate en el terreno de la opinión pública y muestran la fractura entre reacciones estatales, deportivas y de la ciudadanía.
Las fuentes discrepan sobre el significado del gesto: mientras el ministro Israel Katz lo calificó de incitación al odio, el presidente Pedro Sánchez y sectores del público lo defendieron como una expresión de solidaridad con Palestina. En el ámbito deportivo, el técnico Hansi Flick lo consideró inoportuno y habló individualmente con Yamal. La discrepancia enfrenta criterios políticos y deportivos sobre los límites de la expresión pública de los deportistas.
El próximo hito inmediato es la confirmación definitiva del estado físico de Yamal de cara al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá; las pruebas médicas y la preparación con la selección dirimirán si llega en plenitud. En paralelo, la federación y el club deberán decidir si emiten una posición formal sobre la conducta política de sus jugadores durante actos públicos.