Más de 40.000 trabajadores convocan un paro de 18 días; el conflicto amenaza la cadena global de semiconductores y la economía surcoreana.
El principal sindicato de Samsung Electronics convocó una huelga de 18 días que empezaría el jueves y se extendería hasta el 7 de junio, tras fracasar las últimas negociaciones con la empresa. El movimiento, que los organizadores dicen podría reunir a decenas de miles de empleados, se produce en plena bonanza de la compañía por la demanda de chips para inteligencia artificial. El paro amenaza con interrumpir plantas clave de memoria y desatar pérdidas multimillonarias para Corea del Sur. Las conversaciones mediadas por el Gobierno terminaron sin acuerdo y la tensión escaló hasta medidas legales y advertencias oficiales.
El conflicto no es solo una disputa salarial: pone en riesgo la producción global de chips de memoria, segmento en el que Samsung y su rival SK hynix dominan alrededor de dos tercios del mercado mundial. El sindicato reclama que el 15% de las ganancias operativas se destinen a bonificaciones, frente a la oferta de la empresa de un 10% y un paquete especial. El Gobierno baraja recursos extraordinarios para limitar el impacto económico, mientras un tribunal impuso restricciones para proteger instalaciones críticas.
El líder sindical Choi Seung-ho confirmó el calendario del paro y dijo que los trabajadores empezarán la movilización el jueves, interrumpiendo turnos y líneas productivas durante 18 días. Choi afirmó que decenas de miles de empleados se han sumado a la convocatoria y advirtió que mantendrán la acción hasta obtener concesiones. El anuncio ocurre después de rondas de diálogo que no lograron consenso entre las partes. La declaración del sindicato incluyó además la disposición a retomar negociaciones tras el 7 de junio.
“Estamos dispuestos a dialogar después del 7 de junio”— Choi Seung-ho
El principal sindicato de Samsung Electronics reclama que la empresa reserve el 15% de su beneficio operativo anual para bonificaciones y que elimine el tope actual que limita los incentivos. Argumentan que la exigencia responde a ganancias históricas impulsadas por la demanda de chips para IA y a comparaciones con acuerdos alcanzados en competidores como SK hynix. Los organizadores sostienen que la protesta busca una retribución acorde con los resultados financieros de la compañía. El sindicato someterá la oferta final a votación entre sus afiliados si se alcanza un acuerdo preliminar.
Samsung Electronics rechazó la demanda del 15% por considerarla excesiva y propuso dedicar el 10% de las ganancias operativas a bonificaciones, además de ofrecer un paquete de compensación especial. La empresa buscó evitar la huelga con una carta invitando a un diálogo directo y defendió la necesidad de estabilidad ante la naturaleza cíclica del negocio de semiconductores. Samsung también obtuvo del tribunal restricciones destinadas a garantizar niveles mínimos de personal y la seguridad de las instalaciones durante un posible paro. La compañía advirtió que la continuidad operativa es prioritaria para no afectar clientes globales.
El Gobierno surcoreano intervino como mediador y sus máximas autoridades advirtieron sobre el riesgo económico del paro, llegando a barajar poderes de emergencia y arbitraje para limitar su alcance. El primer ministro Kim Min-seok declaró que la huelga podría acarrear daños sustanciales a la economía y pidió contener las acciones que generen perjuicios. La Comisión Nacional de Relaciones Laborales impulsó reuniones continuas y su presidente ofreció flexibilidad para retomar negociaciones en cualquier momento. El Ejecutivo mostró preocupación por el impacto internacional sobre la cadena de suministro de IA.
Un tribunal del distrito de Suwon dictó una orden parcial que obliga a mantener niveles de dotación para proteger instalaciones y materiales, y prohibió ocupaciones de áreas críticas durante la protesta. La resolución busca mitigar daños a las cadenas productivas y garantizar la seguridad en plantas sensibles de fabricación de memoria. La medida permite que miles de empleados clave deban presentarse a trabajar pese a la convocatoria, lo que introduce tensiones sobre el cumplimiento y el alcance del paro. El fallo será un factor determinante en cómo se ejecuta cualquier paralización.
Las crónicas difieren sobre la magnitud y el curso exacto del conflicto: mientras algunos informes hablan de alrededor de 41.000 trabajadores convocados, otros elevan la cifra a más de 47.000 o recuerdan que el sindicato representa a más de 70.000 afiliados. También varían las estimaciones de daño económico, desde unos 40 billones de wones (unos US$28.800 millones) hasta advertencias oficiales de hasta 100 billones de wones (unos US$66–67.000 millones). Además, fuentes posteriores informaron un acuerdo preliminar que pospuso la huelga y será sometido a votación, en contraste con reportes iniciales que anticipaban el inicio del paro.
El próximo hito será la votación del sindicato, prevista a partir del sábado, para ratificar cualquier acuerdo preliminar. Al mismo tiempo, quedará por ver si el Gobierno activa medidas extraordinarias o si el tribunal mantiene las restricciones que condicionan la ejecución de la huelga. La decisión de los afiliados y la posible intervención estatal marcarán el ritmo de una disputa que puede repercutir en la oferta mundial de chips.