La medida frena la escalada comercial; Quito y Bogotá discrepan sobre si fue acuerdo bilateral o mandato de la CAN.
El Servicio Nacional de Aduana de Ecuador (Senae) publicó una resolución que elimina la tasa del 100% aplicada a las importaciones procedentes de Colombia, vigente desde el 1 de junio. La decisión pone fin formal a la última escalada de gravámenes que Quito había ido elevando desde febrero. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, afirmó que la derogación responde a un acuerdo con el candidato colombiano Abelardo de la Espriella; la Cancillería de Colombia lo negó. La medida llega tras semanas de represalias mutuas que afectaron comercio, energía y transporte de crudo.
El levantamiento de aranceles interrumpe una guerra comercial bilateral que escaló de una tasa inicial del 30% hasta el 100% y provocó cierres de frontera y la suspensión de la interconexión eléctrica. La Comunidad Andina (CAN) había ordenado a ambos países retirar las medidas por vulnerar el Acuerdo de Cartagena y ahora tramita recursos presentados por Ecuador y Colombia. La discusión sobre si la decisión fue un gesto voluntario o una respuesta a la CAN añade un componente político inmediato, en medio de la primera vuelta presidencial colombiana. El resultado afecta a exportadores y cadenas logísticas en ambos países y condiciona las próximas negociaciones diplomáticas.
La resolución de la Aduana ecuatoriana suprime la tasa de seguridad del 100% que regía sobre mercancías colombianas y entró en vigencia el 1 de junio, según el documento oficial. Ese gravamen fue el último paso de una escalada iniciada en febrero con un 30% y elevada progresivamente a 50% y luego 100%. La medida había generado pérdidas y quejas de importadores y transportistas en ambos lados de la frontera. La derogación administrativa restaura, al menos formalmente, el trato arancelario previo entre ambos países.
La Cancillería de Colombia rechazó la presentación hecha por Noboa y calificó de “engañosa” la idea de que la eliminación fuera un acto de buena voluntad unilateral. Bogotá sostiene que la medida responde al cumplimiento de las órdenes emitidas por la Secretaría General de la Comunidad Andina, que había exigido el retiro de los aranceles por vulnerar el régimen andino. El comunicado diplomático advirtió además que la interpretación de la derogación como una concesión podría afectar la relación bilateral. La reacción pública busca desactivar cualquier acusación de injerencia en el proceso electoral colombiano.
““engañosa””— Cancillería de Colombia
La Secretaría General de la Comunidad Andina confirmó que recibió los recursos presentados por Ecuador y los reclamos de Colombia sobre la orden de retirar las medidas y que tramitará esas impugnaciones conforme a sus procedimientos. El organismo regional había dado un plazo de diez días hábiles para desmontar los aranceles y exhortó a ambos gobiernos a activar mesas de trabajo diplomáticas. La CAN también ofreció facilitar esas mesas si los países así lo consideran, con el objetivo de proteger a ciudadanos y comerciantes afectados. Su intervención fue decisiva para la calendarización del levantamiento arancelario.
La disputa superó lo puramente arancelario: Colombia suspendió el suministro eléctrico hacia Ecuador y cerró el paso de algunos productos, mientras Quito elevó de 3 a 30 dólares la tarifa por barril para transporte de crudo colombiano por sus oleoductos. Esos movimientos tensionaron rutas comerciales y encarecieron costos logísticos para exportadores de banano, arroz y otros productos. Empresarios y cámaras de comercio de ambos países habían criticado las represalias y reclamado diálogo para evitar daños mayores. La normalización de los flujos dependerá de la reapertura efectiva de pasos fronterizos y de la coordinación técnica que acuerden las autoridades.
El anuncio de Noboa se produjo en una videollamada difundida con el candidato de derecha Abelardo de la Espriella, a dos días de la primera vuelta presidencial en Colombia, lo que desató acusaciones de intromisión por parte de Bogotá. Noboa declaró públicamente el levantamiento y aseguró la medida en ese diálogo con el aspirante colombiano. La proximidad con la votación añade una arista política que los gobiernos ahora intentan despejar mediante canales institucionales. El episodio recalca la fragilidad de la frontera común y la facilidad con que asuntos comerciales pueden transformar la agenda diplomática.
““Desde el primero de junio tendrán levantada la tasa de seguridad y habrá cero por ciento de tasa de seguridad””— Daniel Noboa
Está en disputa si la derogación fue un gesto voluntario del presidente Noboa —quien la atribuyó a un acuerdo con Abelardo de la Espriella— o si se trata de un cumplimiento forzado de las órdenes de la Secretaría General de la CAN, como sostiene la Cancillería de Colombia. Bogotá además denunció que la videollamada con el candidato configura una intromisión en su proceso electoral.
El próximo hito será la conclusión de la primera vuelta presidencial en Colombia y la reacción oficial del gobierno entrante frente a la versión ecuatoriana. En paralelo, la Secretaría General de la CAN seguirá tramitando los recursos y podrá emitir un pronunciamiento que aclare si hubo obligación jurídica de retirar los aranceles. La reapertura plena del comercio dependerá de las mesas técnicas que acuerden ambos gobiernos en las próximas semanas.