Su rechazo, por un conflicto por nombramientos en Magallanes, pone en riesgo el ajustado apoyo que necesita el Gobierno.
El senador Alejandro Kusanovic (Ind.-RN) anunció que votará en contra del proyecto de Reconstrucción Nacional del Presidente José Antonio Kast si no obtiene "disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales" para Magallanes. La advertencia llega cuando la iniciativa, ya despachada por la Cámara, inicia su trámite en el Senado y el Ejecutivo precisa al menos tres votos adicionales para alcanzar la mayoría simple. Kusanovic fundamenta su postura en lo que describe como una negociación a sus espaldas por nombramientos regionales que habría ocurrido en enero. La amenaza del legislador añade presión a una votación de pronóstico estrecho en la Cámara Alta.
La votación en el Senado es clave para la megarreforma: el Ejecutivo dispone de una base estimada de 23 escaños y necesita llegar a 26 para aprobar la idea de legislar y medidas centrales como la rebaja de impuestos corporativos. La irrupción de un senador tradicionalmente cercano al sector oficialismo, que ahora amenaza con oponerse, complica la estrategia de La Moneda en un trámite con márgenes reducidos. Además, la disputa sobre nombramientos en Magallanes mezcla cálculo local con la definición de apoyos nacionales. El resultado en la Cámara Alta definirá si el paquete avanza o si el Gobierno debe reabrir negociaciones.
Kusanovic formalizó su rechazo mediante declaraciones públicas y conversaciones con medios regionales y nacionales, donde condicionó su respaldo a gestos concretos del Ejecutivo. El senador dijo literalmente que "si no median disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales para la Región de Magallanes, el Gobierno no contará con mi voto". La postura del legislador subraya el peso de las lógicas territoriales en el debate sobre la megarreforma y su potencial efecto en el quórum del Senado. A su vez, dejó abierta la posibilidad de cambiar de postura si se cumplen las condiciones que exige.
“En consecuencia, si no median disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales para la Región de Magallanes, el Gobierno no contará con mi voto”— Alejandro Kusanovic
El desencuentro partió, según Kusanovic, cuando a fines de enero el Ejecutivo pactó nombramientos en Magallanes sin respetar un acuerdo en el que se habría comprometido con el parlamentario. Ese acuerdo original, dice la versión publicada, incluía impulsar a Gerardo Otzen como delegado presidencial regional tras conversaciones con el Presidente José Antonio Kast. Kusanovic interpretó la posterior negociación como una señal de deslealtad política que socava la confianza entre su sector y La Moneda. El episodio revela además cómo las designaciones locales pueden traducirse en riesgos para proyectos legislativos de alcance nacional.
Según los relatos publicados, la decisión del Ejecutivo de negociar con otros actores desembocó en conversaciones con el diputado Carlos Bianchi y el senador Karim Bianchi que, a juicio de Kusanovic, quebraron el acuerdo inicial. Ese giro en las gestiones por la Delegación Presidencial de Magallanes habría sido el detonante de la ruptura entre el legislador y el Gobierno. La disputa muestra la fragmentación interna en las negociaciones regionales y cómo interlocutores distintos pueden alterar alianzas parlamentarias. En la práctica, estas tensiones se traducen en un costo político para la tramitación de la megarreforma.
Más allá del conflicto por las designaciones, Kusanovic también planteó reparos al contenido de la megarreforma, cuestionando mecanismos como las compensaciones a empresas cuyos proyectos ambientales sean rechazados. El senador advirtió que esos artículos pueden prestarse para negociados y que requieren ajustes antes de su aprobación. Esa crítica sumada a la pugna regional eleva el listón de demandas que, según el parlamentario, el Ejecutivo debe satisfacer para recuperar su voto. En consecuencia, la discusión en la Sala podría incluir enmiendas técnicas además de las gestiones políticas.
El próximo hito es la discusión y la votación en el Senado, donde el Ejecutivo debe asegurar apoyos adicionales para avanzar con la idea de legislar. Hasta entonces, la llave está en las eventuales gestiones de La Moneda para ofrecer explicaciones y compensaciones en Magallanes, y en si Kusanovic decide mantener o revertir su amenaza. La forma y alcance de posibles cambios al proyecto, especialmente en temas ambientales y compensaciones, también estarán en la agenda de negociación.