EE.UU. mantiene un cerco naval que desvía decenas de buques; Irán establece jurisdicción y reporta pasos autorizados.
El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas han desviado y, en algunos casos, inmovilizado decenas de buques en el estrecho de Ormuz desde que Washington impuso un bloqueo el 13 de abril. En distintas actualizaciones públicas CENTCOM elevó el conteo de cargueros desviados —67, luego 70 y finalmente 84 según partes— y dijo haber abordado cuatro navíos para garantizar el cerco. Las maniobras incluyen advertencias por radio y disparos de armas ligeras que provocaron que al menos dos cargueros dieran media vuelta. El paso, punto estratégico del comercio de hidrocarburos, sigue parcialmente cerrado mientras diplomáticos intentan negociar un cese de hostilidades.
La disputa no es solo numérica: el bloqueo estadounidense restringe el acceso por uno de los principales chokepoints del comercio global, encareciendo el transporte y tensionando los envíos de crudo. Al mismo tiempo Teherán busca imponer su propia autoridad marítima con una nueva “zona de supervisión” y un mecanismo de peajes, lo que complica la coordinación entre armadores, aseguradoras y banderas comerciales. Esos choques de jurisdicción y las advertencias públicas de ambos bandos convierten cualquier incidente en un riesgo de escalada que podría frenar las negociaciones mediadas en Islamabad.
El Comando Central del Ejército de Estados Unidos ha difundido en redes que sus fuerzas han desviado decenas de buques comerciales y han abordado cuatro navíos para hacer efectivo el bloqueo impuesto a los puertos iraníes. CENTCOM acompañó su mensaje con imágenes y señaló que, además de desvíos, permitieron el paso de embarcaciones humanitarias en casos puntuales. Las intervenciones incluyeron comunicaciones por radio y disparos de advertencia que obligaron a algunos cargueros a regresar.
“A fecha de 18 de mayo, las fuerzas del Ejército de Estados Unidos han desviado 84 buques mercantes y han inmovilizado cuatro”— Comando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM)
El presidente Donald Trump ha mantenido una postura pública dura durante las negociaciones, advirtiendo a Irán sobre plazos y consecuencias si se retomara la ofensiva. En sus mensajes, el mandatario vinculó el mantenimiento del bloqueo a la posición negociadora de Washington y generó una mayor presión verbal sobre Teherán. Esa retórica ha complicado la agenda diplomática pese a la tregua indefinida anunciada a principios de abril.
“el tiempo corre”— Donald Trump
En reacción, Irán creó la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) y delimitó una “zona de supervisión” que abarca entradas orientales y occidentales del paso, exigiendo autorización previa para cruzarla. La PGSA anunció además que ofrecerá actualizaciones en tiempo real y considerará el paso sin permiso como ilegal, una medida que busca reposicionar a Teherán como gestor del tráfico en su litoral. La decisión aumenta el riesgo de choques de jurisdicción con buques que reciban órdenes contrapuestas.
“el tráfico en esta zona que desee atravesar el estrecho requiere su autorización y coordinación”— Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA)
La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, informó que en un día reciente 35 buques —incluidos petroleros y portacontenedores— cruzaron el estrecho tras obtener permiso y bajo su coordinación. Teherán presenta esos pasos autorizados como prueba de que puede garantizar rutas seguras pese al bloqueo estadounidense y denuncia que las intervenciones de Washington constituyen una agresión. Ese relato contrasta con las advertencias y abordajes que reporta CENTCOM y aumenta la confusión entre armadores sobre a quién deben responder.
“Durante las últimas 24 horas, 35 buques, incluidos petroleros, portacontenedores y otros buques comerciales, pasaron a través del estrecho de Ormuz”— Guardia Revolucionaria de Irán
El bloqueo ha venido acompañado de una movilización logística relevante por parte de Washington —con cifras oficiales que mencionan miles de tropas, aeronaves y navíos— y de iniciativas como el llamado Proyecto Libertad, cuya puesta en práctica fue posteriormente paralizada. A nivel diplomático, Pakistán impulsó el diálogo en Islamabad pero las diferencias han impedido una segunda ronda clara; mientras tanto, armadores y aseguradoras enfrentan decisiones comerciales difíciles. El resultado es mayor costo y riesgo en las rutas que atraviesan el golfo Pérsico.
Las fuentes difieren sobre quién controla realmente el tráfico: Washington contabiliza decenas de buques desviados e inmovilizados bajo un bloqueo en vigor, mientras Teherán afirma que decenas de barcos han transitado tras recibir permiso iraní. Además las cifras varían entre las actualizaciones de CENTCOM (67, 70 y 84 según distintas fechas) y los reportes iraníes sobre tránsitos autorizados, lo que complica verificar el alcance real del cierre.
El próximo hito será si las delegaciones aceptan retomar una segunda ronda en Islamabad o si la PGSA prueba su control operativo sobre el paso con más restricciones documentadas. Ambas señales medirán si la tregua y las negociaciones avanzan hacia un acuerdo que permita la reapertura efectiva del estrecho o si persiste la realidad de dos autoridades intentando imponer normas distintas.