La reunión en Pekín dejó advertencias duras sobre Taiwán, dudas sobre ventas de armas y una visita de Xi a EE. UU. acordada.
El presidente chino Xi Jinping advirtió a Donald Trump en Pekín que las diferencias sobre Taiwán, si no se manejan bien, podrían llevar a “choques e incluso conflictos”, durante una cumbre de dos días que concluyó el 15 de mayo de 2026. Trump elogió a Xi y dijo que analizará decisiones sobre un paquete millonario de armas para Taiwán, sin cerrar la puerta a cambios. Ambos líderes pactaron conservar canales de comunicación y anunciaron una futura visita de Estado de Xi a la Casa Blanca el 24 de septiembre. La cita combinó gestos ceremoniales, consultas económicas y debates sobre Irán, comercio y seguridad regional.
La cumbre buscó estabilizar la relación bilateral pero dejó abiertos dos focos de riesgo: Taiwán, cuya condición es objeto de firme oposición china, y la decisión de Washington sobre ventas de armamento pendientes por miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, delegaciones económicas de ambos países avanzaron en consultas para evitar nuevas tensiones comerciales que afectarían el intercambio global. Lo que se dirima en las próximas semanas —notificaciones al Congreso, compromisos de compra y el calendario de la visita de Estado— marcará si el encuentro produce resultados tangibles o solo simbolismo.
En un mensaje inusualmente severo, Xi Jinping planteó que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos” y advirtió que un manejo imprudente podría provocar “choques e incluso conflictos” que pondrían en peligro la relación bilateral. El presidente chino invocó además la noción de la “trampa de Tucídides” para urgir a Washington a evitar enfrentamientos entre grandes potencias. La advertencia se transmitió públicamente a través de un resumen divulgado por la portavoz del Ministerio de Exteriores chino tras la reunión.
“la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”— Xi Jinping
Donald Trump combinó elogios públicos a Xi con cautela sobre las ventas de armas a Taiwán: dijo que aún no ha decidido si avanzar con un paquete aprobado por su gobierno por miles de millones de dólares y afirmó que “tomaré decisiones”. El mandatario anunció además la invitación aceptada de Xi a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre y planteó ideas sobre cooperación en materia energética e incluso un posible acuerdo nuclear multilateral. Trump defendió que la cumbre produjo avances en comercio y en el objetivo de mantener abierto el estrecho de Ormuz.
“Tomaré decisiones”— Donald Trump
Taiwán rechazó la narrativa de Pekín y calificó a China como “el único riesgo para la paz y la estabilidad regional”, según el Ministerio de Exteriores de la isla. La portavoz del Ejecutivo taiwanés, Michelle Lee, agradeció el respaldo estadounidense y valoró las medidas que, a su juicio, contribuyen a la estabilidad regional. En Taipéi subrayaron que no aceptan que Beijing los represente ni que su estatus sea definido externamente.
“apoyo de largo plazo”— Michelle Lee
En Washington, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la política estadounidense hacia Taiwán “permanece sin cambios” y advirtió que sería “un terrible error” que China intentara tomar la isla por la fuerza. Varios legisladores republicanos criticaron la ambivalencia sobre la entrega de armamento y urgieron a mantener el apoyo a Taipéi como elemento de disuasión. La reacción del Congreso será clave para cualquier notificación formal de ventas de armas que el presidente decida enviar.
“sin cambios”— Marco Rubio
En paralelo, Washington y Pekín celebraron en Seúl consultas económicas que Xinhua calificó de “constructivas”, en las que delegaciones lideradas por Scott Bessent y el viceprimer ministro He Lifeng intercambiaron propuestas para resolver tensiones arancelarias y ampliar la cooperación pragmática. Esas conversaciones preparatorias robustecen la agenda comercial de la cumbre y son la antesala de posibles compromisos de compras agrícolas y mayor acceso de empresas estadounidenses al mercado chino. Sin acuerdos definitivos, las economías esperan señales concretas en las próximas semanas.
Las fuentes discrepan sobre el futuro inmediato: Pekín insiste en que cualquier avance pasa por frenar la cooperación militar de Washington con Taipéi, mientras que Estados Unidos mantiene su compromiso de defensa y deja a la Casa Blanca la decisión sobre las ventas de armas pendientes. Taipéi defiende su soberanía y califica a China como la principal amenaza para la paz regional; Pekín, en cambio, rechaza la independencia de la isla y anuncia que está dispuesto a aplastar intentos secesionistas.
El próximo hito será la decisión formal de la Casa Blanca sobre si notificar al Congreso las ventas de armas a Taiwán y los detalles del paquete pendiente; esa acción podrá acelerar fricciones o aliviar tensiones. Al mismo tiempo, la preparación de la visita de Estado de Xi a Washington para el 24 de septiembre y las negociaciones comerciales en las semanas venideras serán indicadores claros de cuánto de sustantivo dejó la cumbre y cuánto fue solo simbolismo.