Su disposición a negociar condiciona el trámite y presiona al Ejecutivo a explicar cambios y designar un interlocutor válido.
El senador Pedro Araya (PPD) dijo que está disponible para negociar y eventualmente respaldar el proyecto de Reconstrucción Nacional —conocido como Ley Miscelánea— siempre que el Ejecutivo presente una exposición clara y acepte cambios. Araya rechazó la actitud de cerrar la puerta al diálogo por principios y advirtió que su apoyo no será automático si La Moneda intenta imponer la iniciativa sin modificaciones; además pidió precisiones sobre el impacto en las pequeñas y medianas empresas y soluciones a las “falencias técnicas” que, según él, tiene el texto.
Pero Araya también acusó que los anuncios del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sobre la situación fiscal habrían funcionado como una “operación comunicacional” para desviar la atención de la mala confección técnica de la reforma. El senador afirmó que el proyecto tiene “mala factura” y vinculó ese problema con contradicciones dentro del Ejecutivo —lo que llamó la existencia de “dos almas” entre ministros como Claudio Alvarado y Quiroz—, por lo que pidió al presidente José Antonio Kast designar un interlocutor válido y cuestionó rebajas tributarias a grandes empresas por más de cuatro mil millones de dólares en el contexto del déficit señalado por el propio ministerio.
El próximo hito político será la tramitación en el Senado: Araya condicionó su voto a una exposición clara del Ejecutivo antes de la votación en general y a propuestas concretas —por ejemplo, cambios a la rebaja del impuesto corporativo y compensaciones que aclaren efectos en las pymes—. Si el gobierno muestra disposición real a negociar y ordena su conducción política nombrando un interlocutor, Araya abrió la puerta a una reforma que, dijo, aún puede terminar siendo beneficiosa.