Las liberaciones se producen en medio de denuncias por maltrato y un nuevo mecanismo iraní que complica la navegación en Ormuz.
Narges Mohammadi fue dada de alta tras más de dos semanas hospitalizada en Teherán y la abogada Nasrin Sotoudeh salió temporalmente bajo fianza, mientras Teherán oficializó un mecanismo para cobrar peajes en el estrecho de Ormuz. Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2023, había sido trasladada de urgencia desde prisión el 1 de mayo; Sotoudeh permanecía detenida desde principios de abril. El anuncio sobre Ormuz llega en plena escalada naval y diplomática en el Golfo Pérsico tras incidentes entre buques iraníes y fuerzas estadounidenses. Las decisiones sobre salud, juicios y control del paso estratégico tensan las relaciones regionales y la seguridad marítima.
Las liberaciones temporales de Mohammadi y Sotoudeh, líderes del activismo por los derechos humanos, se producen tras semanas de presión internacional por su estado médico y tras un aumento de las detenciones políticas en Irán. Al mismo tiempo, la creación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico para regular y cobrar por el paso de buques añade una capa nueva de control estatal sobre una ruta clave para el comercio mundial. Ese doble movimiento —gestión interna de la disidencia y control externo del tráfico marítimo— puede redefinir tanto los reclamos humanitarios como las respuestas diplomáticas en la región. El seguimiento médico, las condiciones de las fianzas y la aplicación práctica del peaje serán los ejes próximos de controversia.
Narges Mohammadi fue dada de alta de un hospital de Teherán tras permanecer más de dos semanas bajo atención médica, dijeron sus partidarios. Había sido trasladada de urgencia desde una cárcel del noroeste el 1 de mayo luego de perder la conciencia y fue puesta en libertad bajo fianza casi diez días después, antes de ser revisada por especialistas en la capital. Su último arresto comenzó en diciembre en Mashhad y su familia había denunciado un deterioro de salud por golpizas y condiciones carcelarias. Mohammadi permanece con medidas médicas que, sus defensores insisten, requieren seguimiento diario y fisioterapia.
Los reportes médicos y las denuncias familiares señalan problemas previos: Mohammadi sufrió un infarto en marzo y arrastra un trombo en el pulmón que requiere anticoagulantes y supervisión continua. Sus allegados han atribuido parte del agravamiento a la violencia durante su detención y a la falta de acceso pleno a tratamientos en prisión. Grupos de apoyo han pedido expresamente que se le permita permanecer en su domicilio para recibir rehabilitación diaria y evitar nuevas hospitalizaciones. La situación subraya el choque entre medidas penales y necesidades sanitarias de presos políticos en Irán.
Nasrin Sotoudeh fue liberada temporalmente tras pagar una fianza, informó su hija en redes sociales, después de una detención ocurrida a principios de abril tras una entrevista con un medio opositor. Sotoudeh, abogada defensora de derechos humanos, ha pasado largas temporadas en prisión por cargos como «propaganda contra el sistema» y es reconocida internacionalmente por su trabajo en defensa de mujeres y opositores. Su marido, Reza Khandan, sigue cumpliendo pena por su activismo, y el caso de Sotoudeh vuelve a poner foco en la represión a la disidencia legal. La situación de ambas activistas se enmarca en un contexto más amplio de detenciones políticas masivas.
“Mamá fue liberada temporalmente bajo fianza hace unas horas”— Mehraveh Khandan
El Gobierno iraní anunció la creación formal de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) para gestionar el tránsito por Ormuz y aplicar un sistema de cobros y coordinación del tráfico, en lo que definió como respuesta al bloqueo naval y a recientes incidentes en la zona. La PGSA adelantó que ofrecerá actualizaciones en tiempo real sobre operaciones y recalcó que el paso sin permiso será considerado ilegal, integrando así funciones de control y supervisión marítima. La medida ocurre mientras persisten escoltas y decomisos en la región, lo que podría complicar el paso de buques comerciales. Irán también ha anunciado restricciones cambiarias para el pago, según parlamentarios vinculados a la iniciativa.
“el paso sin permiso será considerado ilegal”— Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA)
Kuwait anunció la detención de cuatro ciudadanos iraníes acusados de infiltración y actos hostiles; las autoridades kuwaitíes afirmaron que los detenidos confesaron relación con la Guardia Revolucionaria y una misión contra la isla de Bubiyan. El Ministerio de Exteriores de Irán calificó las acusaciones de «absolutamente infundadas», sostuvo que la presencia se debió a un error de navegación causado por interferencia en sistemas y solicitó acceso consular a los detenidos. El episodio elevó la tensión entre Teherán y sus vecinos, donde en las últimas semanas se han registrado detenciones por presunto espionaje o afinidad con Irán. Ambas partes pidieron que el caso se aborde por canales oficiales, pero mantienen versiones contrapuestas.
“Irán considera absolutamente infundadas y rechaza las acusaciones planteadas”— Ministerio de Exteriores de Irán
Las versiones sobre los cuatro detenidos en Kuwait están en abierto contraste: Kuwait asegura que los arrestados confesaron vínculos con la Guardia Revolucionaria y una misión hostil, mientras Irán niega la intención hostil y atribuye la entrada a aguas kuwaitíes a un fallo de navegación. Las partes difieren además sobre la naturaleza de la evidencia y el acceso consular a los detenidos.
Los próximos hitos a observar serán si Mohammadi y Sotoudeh pueden completar su rehabilitación fuera de prisión sin nuevas detenciones y qué condiciones impondrán los tribunales. En el frente regional, habrá que ver cómo se implementa formalmente el cobro en Ormuz y si la comunidad marítima y Estados Unidos impugnan su aplicación. Además, la disponibilidad de acceso consular en el caso kuwaití y la continuación de las conversaciones mediadas por Pakistán marcarán la pauta diplomática inmediata.