Intercambios de fuego y el cierre casi total del paso por Ormuz han reducido producción y reservas; AIE, OPEP y bancos advierten déficit y proyecciones de precios que podrían alcanzar hasta US$150 por barril si la disrupción persiste.
01En las últimas semanas el petróleo volvió a dispararse y a mostrar alta volatilidad tras enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. El Brent superó brevemente la barrera de los US$100 y llegó a rozar niveles por encima de US$120–126 en algunas sesiones, mientras que el WTI se acercó a la zona de los US$95–101 según movimientos intradía reportados por los mercados.
02El banco Morgan Stanley advierte que el mercado está en una “carrera contra el tiempo”: en su escenario base sitúa el Dated Brent cerca de US$110 por barril este trimestre y luego una gradual caída a US$100 y US$90 hacia fin de año, pero en un escenario de cierre prolongado del estrecho proyecta precios entre US$130 y US$150 por barril. El análisis subraya que el calendario es clave: una reapertura en junio mantendría ciertos colchones; un bloqueo hasta fines de junio o julio obligaría a absorber ajustes mayores.
03Morgan Stanley identifica amortiguadores que hasta ahora han contenido la escalada: un aumento de exportaciones de crudo desde EE. UU. (+3,8 mbd) y una disminución de importaciones chinas (-5,5 mbd), equivalentes a una compensación de ~9,3 mbd. Pero el banco advierte que esos colchones no son permanentes y que, aun con reapertura, los costos logísticos (reapertura de campos, reparación de refinerías, reposicionamiento de buques) podrían representar la pérdida adicional de cerca de 1.000 millones de barriles durante el resto de 2026.
04La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó que las reservas mundiales se están consumiendo “a un ritmo récord”: los inventarios globales cayeron 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en abril, y la oferta mundial bajó 1,8 mbd en abril. La AIE advirtió que la rápida contracción de reservas presagia nuevas subidas de precios y que ya se han movilizado 164 millones de los 400 millones de barriles anunciados desde marzo como liberación de reservas estratégicas.
05La AIE y otros informes prevén que el mercado permanecerá en déficit durante buena parte de 2026: la agencia projeta una caída de la demanda en 2,4 mbd en el segundo trimestre y estima que la oferta global promediará una caída de 3,9 mbd en 2026 si los flujos por Ormuz sólo se reanudan gradualmente; además advierte riesgos concretos de faltantes de carburante —especialmente para aviación— en semanas si continúa la crisis.
06Los datos de la OPEP muestran un desplome muy fuerte de la producción: en abril el bloque produjo 18,98 mbd, frente a 28,65 mbd en febrero, es decir una caída acumulada desde febrero de 9,67 mbd (‑33,7%). La cesta de la OPEP cerró abril en US$108,79 por barril. Kuwait fue uno de los países más afectados —su bombeo cayó casi un 80% entre febrero y abril— y la producción del grupo se sitúa muy por debajo de la demanda que proyecta la OPEP para 2026.
07La Tercera enfatiza el carácter “sin precedentes” del shock de oferta: calcula que las pérdidas acumuladas desde productores del Golfo superan 1.000 millones de barriles y sitúa la producción de los países del Golfo 14,4 mbd por debajo de niveles previos a la guerra. Entre marzo y abril los inventarios observados cayeron 250 millones de barriles (incluido petróleo en tránsito) y el procesamiento en refinerías se contraerá cerca de 4,5 mbd en el segundo trimestre de 2026, lo que amplifica la escasez de productos refinados.
08En los mercados financieros se está instalando el escepticismo sobre una reapertura rápida de Ormuz: en Wall Street apareció el acrónimo “NACHO” (Not A Chance Ormuz Opens) para reflejar la creencia creciente de que el cierre puede ser prolongado. Analistas advierten que, si el mercado asume un riesgo estructural, habrá mayor prima en petróleo, fletes, seguros y tasas, con implicaciones para bolsas, inflación y consumo —con efectos particulares para economías importadoras como la chilena—.
09El papel de China y Estados Unidos ha sido determinante: reducciones de importaciones chinas han aliviado presión de corto plazo, y Estados Unidos ha aumentado exportaciones hacia Asia; pero Pekín también dio señales diplomáticas recientes (incluida la promesa verbal de no suministrar material militar a Irán y el interés en crudo estadounidense tras conversaciones entre líderes), lo que agrega incertidumbre sobre si habrá presiones diplomáticas para reabrir los flujos por Ormuz.
10En resumen: la combinación de cierres efectivos del estrecho de Ormuz, grandes descensos de producción en la OPEP, fuertes retiros de inventarios a ritmo récord y la posibilidad de que los amortiguadores logísticos y comerciales se agoten expone al mercado a episodios de precios mucho más altos y a una mayor volatilidad hasta, al menos, el último trimestre de 2026 salvo una reapertura rápida y sostenida del paso por Ormuz.