La gira de Estado de Donald Trump a China incluye acuerdos sobre Ormuz e Irán y un cara a cara con Xi; al mismo tiempo Europa y Dinamarca responden a las aspiraciones estadounidenses sobre Groenlandia y el conflicto en Medio Oriente presiona la política interna de EE. UU.
01China confirmó la visita de Estado de Donald Trump a Beijing del 13 al 15 de mayo; la delegación estadounidense incluye a altos ejecutivos y asesores, y la cumbre con Xi Jinping se planteó como un encuentro centrado en comercio, seguridad y la gestión de tensiones bilaterales.
02En la primera jornada, Washington y Pekín acordaron mantener abierto el estrecho de Ormuz para asegurar el libre flujo de energía, expresaron su oposición a la militarización del paso y respaldaron la idea de que Irán “nunca tenga un arma nuclear”; China además manifestó interés en diversificar sus compras energéticas, incluido mayor petróleo estadounidense.
03Xi Jinping advirtió a Trump sobre el riesgo de “fricciones e incluso conflictos” si la cuestión de Taiwán “no se gestiona bien”, calificando la independencia de Taiwán y la paz en el estrecho como ideas “incompatibles” y señalando que el tema es “el asunto más importante” en las relaciones bilaterales.
04El tono público entre ambos mandatarios fue cordiales: Trump definió a Xi como “un gran líder” y auguró “un futuro fantástico” en el que la delegación empresarial estadounidense espera hacer negocios “totalmente recíprocos”; Xi, por su parte, sostuvo que los “intereses comunes” superan las diferencias y abogó por que las dos potencias sean “socias, no adversarias”.
05La cumbre tiene lugar en un contexto de alta tensión: la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han generado una crisis petrolera y complica las relaciones internacionales; internamente en EE. UU., el Senado mostró divisiones al bloquear por séptima vez una moción demócrata para restringir la continuidad de las operaciones militares en Irán, lo que refleja la presión política sobre la Casa Blanca.
06Paralelamente, desde principios de año estalló una crisis diplomático-militar sobre Groenlandia por las reiteradas ambiciones de Trump de adquirir o controlar la isla; la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que un intento estadounidense de tomar Groenlandia “destruiría la OTAN” y calificó el momento como “decisivo”.
07Ante la retórica de Trump —quien llegó a decir que EE. UU. se quedaría con Groenlandia “por las buenas o por las malas”—, Groenlandia y el Parlamento local rechazaron la anexión y reclamaron el derecho a decidir su futuro; en respuesta, países europeos, incluidos Reino Unido y Alemania, estudian aumentar su presencia militar en el Ártico y proponen una misión conjunta de la OTAN para proteger la región.
08Dinamarca confirmó una reunión en la Casa Blanca —con la participación del vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio— en la que acudirán representantes daneses y la ministra groenlandesa de Exteriores para abordar “cara a cara” las pretensiones estadounidenses sobre la isla; la cita refleja la preocupación de Copenhague por eventuales presiones de Washington y el intento europeo de frenar cualquier iniciativa unilateral.
09En conjunto, la visita de Trump a China sucede en un escenario geopolítico complejo: acuerdos bilaterales sobre navegación y no proliferación, advertencias chinas sobre Taiwán, una guerra en Irán con impacto en la política interna estadounidense, y tensiones con aliados europeos por Groenlandia que han motivado respuestas de defensa y diplomacia multilaterales. El resultado de estas cumbres y encuentros determinará la capacidad de Washington para manejar simultáneamente desafíos económicos, de seguridad y alianzas estratégicas.