La comisión interna acotó la selección a Macarena Lobos y Luis Rojas; la sala decidirá con un quórum de dos tercios.
La Comisión de Régimen Interior del Senado decidió acotar a dos los candidatos al cargo de secretario general: la exministra Macarena Lobos y el prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas. La votación interna dejó fuera al exsecretario Raúl Guzmán, cuya postulación había generado choque entre senadores. La instancia justificó la selección en base a la preselección de una consultora externa y criterios de trayectoria y formación jurídica. El nombramiento final debe ser ratificado por la sala del Senado con 33 votos.
El puesto de secretario general administra el Senado y actúa como árbitro jurídico y reglamentario de la corporación, por lo que el resultado tendrá impacto en la operación diaria y en la resolución de disputas internas. La decisión exhibe facciones contrapuestas: sectores que favorecen trayectoria administrativa y otros que reclaman retorno de figuras conocidas. Además, las nuevas bases elevaron requisitos —como acreditar ocho años de experiencia legislativa— que complicaron candidaturas previas. La próxima etapa son las entrevistas ante la comisión y luego la votación en sala.
La Comisión de Régimen Interior, presidida por la presidenta del Senado, acordó entrevistar únicamente a Macarena Lobos y a Luis Rojas tras la preselección realizada por una agencia externa. La votación en la instancia que integran senadores de distintas bancadas terminó con quejas de algunos miembros que promovían la vuelta de Raúl Guzmán. El reglamento del concurso exige formación jurídica y al menos quince años de ejercicio profesional, además de un requisito adicional de experiencia legislativa de ocho años. Con esa terna acotada, la comisión debe ahora programar las entrevistas antes de proponer un solo nombre a la sala.
Manuel José Ossandón impulsó un nuevo concurso y ejerció un bloqueo que terminó por impedir la renovación automática de Raúl Guzmán en marzo, una jugada que abrió el proceso actual. Mientras sectores —incluida la presidenta del Senado— reclamaban el regreso de Guzmán, Ossandón y otros parlamentarios endurecieron las bases para priorizar perfiles con más años de experiencia legislativa. Esa tensión interna derivó en debates sobre la legitimidad procedural del concurso y en la exclusión del exsecretario de la terna final. El choque evidencia la fragmentación de apoyos dentro de la Cámara Alta.
Luis Rojas llega a la etapa final con ventaja entre varios senadores que fueron diputados y compartieron con él en la Cámara Baja, factor que fuentes parlamentarias reconocen públicamente y en privado. Rojas suma más de tres décadas de carrera administrativa en el Congreso, experiencia en comisiones clave y títulos de posgrado en derecho constitucional, lo que afianza su perfil técnico frente a la contienda. Su antecedente como prosecretario le otorga reconocimiento operativo en la institución, especialmente entre quienes privilegian continuidad administrativa. No obstante, no se le asegura aún el quórum de 33 votos necesario en sala.
Macarena Lobos figura como la otra finalista por su combinación de experiencia legislativa y credenciales académicas: ha ocupado cargos en ministerios y cuenta con formación jurídica avanzada. Su paso por la Secretaría General de la Presidencia es valorado por algunos por su expertise, aunque también es leído por otros parlamentarios como un costo político por su cercanía al gobierno anterior. Varios aliados políticos que podrían haberla respaldado ya no están en el Senado, lo que reduce su red de apoyos internos. Aun así, Lobos presenta antecedentes que la colocan como carta competitiva en la votación final.
La definición exige ahora un calendario para las entrevistas en comisión y una votación en sala que requiere 33 votos favorables, el quórum más alto del Senado. La existencia de bloques internos y reclamos formales por el proceso —incluida una declaración pública de la bancada socialista pidiendo anular la votación de la comisión— agrega ruido y riesgo de impugnaciones. Si se presentan recursos, la elección podría retrasarse o incluso declararse desierta por falta de consenso. Mientras tanto, los senadores deberán ponderar estabilidad institucional frente a lealtades políticas.
El principal punto de disputa es la elegibilidad de Raúl Guzmán: mientras sus opositores argumentan que no cumple el requisito de ocho años de experiencia legislativa, él habría presentado antecedentes que, según algunas fuentes, buscan acreditar asesorías legislativas previas. Además, la bancada socialista impugnó la sesión de selección en Régimen Interior, acusando que se alteró el mecanismo del concurso y pidiendo anular la votación. Estas versiones contrapuestas podrían motivar recursos formales antes de que la terna avance a sala.
El próximo hito visible son las entrevistas de Lobos y Rojas ante la Comisión de Régimen Interior, que deben programarse en los próximos días; luego la comisión propondrá un solo nombre para la votación en sala. Si se presentan impugnaciones formales o no se alcanza el quórum de dos tercios, el proceso podría extenderse o declararse desierto, obligando a nuevas negociaciones entre las bancadas. Los senadores disponen del calendario inmediato para dirimir si priman criterios técnicos o lealtades políticas.