La nueva carrera lunar entre contratos y contratiempos
La NASA encarga módulos y vehículos para una base lunar, pero fallas técnicas en Blue Origin y pasos de SpaceX y China cambian el calendario.
- 01Plan de la NASA
- 02Fallo en Blue Origin
- 03Progreso de SpaceX
- 04Actividad espacial china
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
La NASA presentó esta semana los contratos iniciales para construir una base en el polo Sur lunar y anunció lanzamientos comerciales que comienzan entre septiembre y noviembre; los proveedores privados —Blue Origin y SpaceX entre ellos— serán clave para entregar landers, róveres y drones. Esa ambición colisionó días después con la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin durante una prueba en Cabo Cañaveral, un accidente que la agencia y la empresa investigan. Al mismo tiempo, SpaceX completó el duodécimo vuelo de prueba de su Starship V3 y China avanzó con la misión tripulada Shenzhou-23 y estancias prolongadas en la estación Tiangong, lo que refuerza la competencia global por la Luna.
Lo que está en juego es una transición: la NASA depende cada vez más de contratistas privados para entregar carga y tecnología que precedan a astronautas, y las fallas técnicas de esos proveedores pueden alterar calendarios de misiones tripuladas como Artemis. Al mismo tiempo, el progreso de SpaceX y el ritmo del programa espacial chino muestran que la exploración lunar deja de ser exclusivamente estatal y se convierte en un escenario competitivo y multipartícipe.
Plan de la NASA
La agencia espacial adjudicó contratos a empresas privadas para enviar landers, róveres y drones que inicien la construcción de una base en la cresta del cráter Shackleton, en el polo Sur lunar, y anunció que el primer alunizador no tripulado llegará entre septiembre y noviembre. Carlos García-Galán, responsable del programa Moon Base, describió una instalación que se extendería cientos de millas cuadradas y que combinará energía solar y sistemas nucleares para sostener presencia humana permanente en la década de 2030. La hoja de ruta pública divide el proyecto en tres fases —hasta 2029, 2029–2032 y la fase final en la década siguiente— con decenas de lanzamientos y cientos de toneladas de carga acumuladas por contratos comerciales.
Fallo en Blue Origin
Blue Origin sufrió una «anomalía» y la explosión del cohete New Glenn durante un encendido estático en la rampa de Cabo Cañaveral, accidente que no dejó heridos pero sí daños visibles en la plataforma y en viviendas cercanas. Jeff Bezos confirmó que todo el personal está a salvo y que la empresa investigará la raíz del problema; Jared Isaacman, administrador de la NASA, anunció colaboración de la agencia para evaluar el impacto en Artemis y en el calendario de la base lunar. La compañía arrastra además otros traspiés recientes —un satélite colocado en órbita equivocada en abril— y enfrenta una investigación abierta de la FAA sobre vuelos anteriores.
Progreso de SpaceX
SpaceX completó el duodécimo vuelo de prueba de la nueva configuración Starship V3, que desplegó decenas de simuladores de satélites Starlink y regresó la etapa superior al océano Índico pese a perder un motor en el vacío. Dan Huot, portavoz de SpaceX, reconoció que no se logró reencender un motor Raptor en el espacio —una meta del ensayo— pero destacó el despliegue de carga y el debut de la versión V3, relevante para los contratos con la NASA y para los planes comerciales de la empresa. La compañía además avanzó documentos para una oferta pública de acciones y prevé iniciar vuelos comerciales en la segunda mitad del año cuando concluyan las pruebas.
Actividad espacial china
China lanzó la Shenzhou-23 y la acopló con éxito a la estación Tiangong; la tripulación incluye a Lai Ka-ying, la primera astronauta procedente de Hong Kong, y la misión incorporará un experimento para mantener a un integrante durante un año en órbita. La Agencia Espacial de Misiones Tripuladas (AEMT) indicó que la operación servirá para estudiar la adaptación humana a estancias largas y para probar tecnologías vinculadas a un eventual alunizaje tripulado antes de 2030, mientras que la Shenzhou-21 regresó a Tierra tras 210 días, estableciendo un nuevo récord de permanencia para un equipo chino.
La hoja de ruta lunar se apoya en asociaciones público‑privadas desde Artemis I y el sobrevuelo de Artemis II, pero los retrasos y fallas técnicas han forzado a la NASA a replantear plazos: Artemis III pasó a ser una misión de acoplamiento en órbita (prevista para mediados de 2027) y el primer alunizaje tripulado se ha trasladado a 2028 o después. La FAA investiga previos incidentes de New Glenn y la agencia aeroespacial estadounidense ha advertido que evaluará cualquier impacto en la base lunar; mientras tanto China acelera pruebas de larga duración en Tiangong con el objetivo autodeclarado de un alunizaje tripulado antes de 2030.
Se disputa aún la magnitud del impacto del accidente de Blue Origin en el calendario lunar: la empresa habla de una «anomalía» en investigación; la FAA señaló que la prueba no estaba dentro de las actividades autorizadas y la NASA anunció que evaluará consecuencias para Artemis y la base lunar. No hay por ahora una versión única sobre causas ni sobre daños a la infraestructura.
A corto plazo, las autoridades y empresas tienen hitos concretos: Blue Origin y la FAA deben concluir investigaciones sobre la anomalía del New Glenn; la NASA evaluará en las próximas semanas el efecto sobre los contratos y el calendario de Moon Base One; SpaceX continuará las pruebas de Starship V3 con miras a vuelos comerciales en la segunda mitad del año y a suministrar una versión Block 3 para Artemis; y la secuencia de lanzamientos no tripulados y tripulados prevista por la NASA (misiones de carga antes de 2029 y alunizajes tripulados desde 2028) será el calendario a observar.