El duelo UC–Colo Colo terminó en golpes; el Tribunal citó a cuatro jugadores y a un kinesiólogo para explicar lo ocurrido.
Colo Colo ganó 2-1 a Universidad Católica en el Claro Arena pero el partido terminó en una batalla campal entre jugadores de ambos equipos. Tras el pitazo final se registraron empujones, golpes de puño y varias agresiones que involucraron a titulares, suplentes y miembros de staff. Las imágenes muestran al arquero cruzado Vicente Bernedo intercambiando puñetazos con defensores albos como Joaquín Sosa y Javier Méndez. El incidente alteró el cierre del clásico y dejó en escena un informe árbitral con nombres propios.
El árbitro José Cabero consignó en su informe conductas violentas de varios participantes y señaló cuatro futbolistas —dos por lado— además de un kinesiólogo que habría lanzado agua durante la gresca. La Primera Sala del Tribunal de Disciplina citó a comparecer a los señalados, por lo que las repercusiones disciplinarias son inminentes. La convocatoria transforma el episodio de cancha en un proceso formal que puede derivar en sanciones deportivas para jugadores y personal técnico. El conflicto también reavivó tensiones heredadas del clásico anterior, según declaraciones de protagonistas.
El epicentro del enfrentamiento fue el portero Vicente Bernedo, quien tras un cruce previo por el primer gol respondió con golpes de puño que impactaron a varios jugadores rivales. Desde la vereda de Colo Colo, Joaquín Sosa y Javier Méndez aparecen en las imágenes repeliendo los ataques y devolviendo golpes, lo que amplió la trifulca hasta involucrar a suplentes y asistentes técnicos. Varios futbolistas intercambiaron manotazos y empujones antes de que cuerpos técnicos intentaran separar a los contendores. La intensidad de las agresiones quedó registrada en video y fotografías difundidas después del partido.
En su informe el árbitro José Cabero describió una “confrontación colectiva” con “conductas violentas consistentes en golpes de puño, empujones y agresiones mutuas” entre diversos participantes al término del encuentro. Cabero identificó expresamente a cuatro futbolistas —Vicente Bernedo y Daniel González por la UC; Joaquín Sosa y Javier Méndez por Colo Colo— y al kinesiólogo Javier Díaz Ferrada como partícipes del incidente. El documento del juez será la base para las citaciones y posibles sanciones disciplinarias. El informe además recuerda la intervención necesaria de miembros de ambos cuerpos técnicos para controlar la situación.
“Al termino del partido se generó una confrontación colectiva entre jugadores de ambos equipos, observándose conductas violentas consistentes en golpes de puño, empujones y agresiones mutuas entre diversos participantes, alterando gravemente el orden y el normal desarrollo del cierre del encuentro”— José Cabero
La Primera Sala del Tribunal de Disciplina del fútbol chileno convocó a comparecer a los señalados y al kinesiólogo en la sesión presencial programada para el martes 2 de junio. El procedimiento contempla escuchar los descargos y, de ser procedente, aplicar sanciones de inmediato, con las pruebas audiovisuales y el informe arbitral como antecedentes. La corte deportiva informó que el expediente ya está en manos de los vocales, por lo que la causa avanzará con celeridad. La decisión del tribunal determinará eventuales suspensiones o multas que podrían afectar a los planteles.
Jugadores de ambos planteles han situado el origen del choque en celebraciones previas del clásico entre las instituciones: Javier Correa dijo que el conflicto estalló por la celebración del plantel albo en la cancha tras un triunfo anterior y reclamó mayor tolerancia en las derrotas. El técnico de Universidad Católica, Daniel Garnero, también aludió a festejos pasados como detonante y calificó los incidentes como “un disturbio innecesario”. Esas declaraciones aportan contexto a la hostilidad acumulada que habría desembocado en el altercado final. El antecedente del clásico anterior se menciona de forma recurrente entre protagonistas.
“Si alguno lo tomó mal o pensamos que los cargando, no, ellos cuando nos ganaron festejaron y no dijimos nada, en el fútbol hay que aguantárselas, cuando te toca perder se ven los verdaderos hombres, se tiene que aguantar”— Javier Correa
Además del intercambio entre futbolistas, el informe y las grabaciones muestran la participación de personal de apoyo: el kinesiólogo Javier Díaz Ferrada habría ingresado al campo y arrojado agua hacia la zona del altercado, acto que elevó la tensión. Fuera de la cancha, la presencia de directivos también quedó en el foco; el vicepresidente de Blanco y Negro, Eduardo Loyola, fue captado haciendo un gesto obsceno y posteriormente ofreció disculpas. Esa combinación de acción dentro y fuera del rectángulo complicará las decisiones disciplinarias, que deben abordar conductas de jugadores y colaboradores. La suma de responsabilidades extiende el caso más allá del plantel titular.
Existe cierta divergencia sobre quiénes participaron directamente en la gresca: algunas imágenes mostraron un duelo aparte entre Jhojan Valencia y Claudio Aquino, pero el informe arbitral y las citaciones del Tribunal se centraron en Bernedo, Daniel González, Joaquín Sosa y Javier Méndez. Medios y testimonios han discutido si Valencia y Aquino serán sancionados, puesto que no aparecen en la lista formal del juez. Esa diferencia entre lo difundido en video y lo consignado oficialmente es el principal punto en disputa por ahora.
El próximo hito es la sesión presencial del Tribunal de Disciplina el martes 2 de junio, cuando los citados deberán presentar sus descargos. Tras esa audiencia el tribunal puede emitir sanciones inmediatas apoyado en el informe arbitral y las pruebas audiovisuales. El calendario disciplinario definirá si los jugadores y el kinesiólogo son suspendidos para próximos compromisos y qué efectos tendrá en las plantillas.