Warsh asume y la Fed queda en tensión
La confirmación y juramento de Kevin Warsh ocurren entre una pesquisa penal contra Powell y presiones presidenciales sobre la política monetaria.
- 01Confirmación polarizada
- 02Juramento en la Casa Blanca
- 03Sombra sobre Powell
- 04Límites de su poder
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
El Senado de Estados Unidos confirmó a Kevin Warsh como décimo séptimo presidente de la Reserva Federal con una votación de 54 a 45 y, diez días después, Warsh prestó juramento en la Casa Blanca. Asume en un momento de inflación al alza, con un shock energético por la guerra en Oriente Medio y mercados que descuentan pocas rebajas de tasas. Warsh hereda además la sombra de una investigación penal que en enero afectó a su antecesor, Jerome Powell, y la decisión de Powell de quedarse como gobernador mientras no culminen las indagaciones. La primera reunión de política monetaria bajo su presidencia está programada para el 16 y 17 de junio.
La llegada de Warsh a la silla más poderosa de la política monetaria expone dos tensiones simultáneas: el riesgo de politización de la Fed tras la investigación vinculada a Jerome Powell y la dificultad técnica de bajar tasas en un contexto de inflación impulsada por el alza de los precios energéticos. Aunque el presidente controla la agenda de las reuniones, las decisiones del Comité Federal de Mercado Abierto dependen de la mayoría; además, Warsh propone cambios institucionales —reducción del balance, menos reuniones públicas y mayor coordinación con el Tesoro— que podrían alterar la operación cotidiana del banco central.
Confirmación polarizada
El Senado aprobó la nominación de Kevin Warsh por 54 votos a favor y 45 en contra, el margen más estrecho en la historia para un presidente de la Fed; sólo el demócrata John Fetterman rompió la disciplina de su partido para apoyarlo. La nominación sufrió retrasos tras la advertencia del senador republicano Thom Tillis, que condicionó su respaldo a la retirada de la investigación contra Jerome Powell. La votación reflejó la profunda división partidaria sobre si el banco central debe resistir las demandas políticas de reducir las tasas con rapidez.
Juramento en la Casa Blanca
Warsh prestó juramento en la Casa Blanca en una ceremonia inédita por su perfil y por la presencia del presidente Donald Trump, quien declaró públicamente que desea que el nuevo presidente sea “totalmente independiente”. En su primer discurso Warsh anticipó reformas institucionales y dijo que liderará una Fed orientada a la estabilidad de precios y al empleo máximo. El acto subrayó el contraste entre la retórica presidencial —presión por tasas más bajas— y la necesidad técnica de mantener credibilidad ante los mercados.
Sombra sobre Powell
La Fiscalía del Distrito de Columbia, dirigida por la fiscal Jeanine Pirro, abrió en enero una investigación penal relacionada con sobrecostos en renovaciones de la sede de la Fed que involucró el testimonio de Jerome Powell y alimentó denuncias de presión política. Powell calificó la pesquisa de intimidación y anunció que permanecerá como gobernador hasta que concluyan las indagaciones internas. En respuesta, ex presidentes de la Fed —Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan— y varios banqueros centrales internacionales emitieron declaraciones en defensa de la independencia del banco central.
Límites de su poder
Aunque Warsh controla la agenda de las reuniones, la política de tasas la decide la mayoría del Comité Federal de Mercado Abierto y varios votantes del FOMC han manifestado su cautela ante recortes. El choque geopolítico que elevó los precios energéticos complica cualquier flexibilización: la inflación interanual se ha acercado al 4% y los mercados descuentan que las tasas podrían permanecer o incluso subir. Warsh ha propuesto reducir el balance de la Fed, disminuir la frecuencia de reuniones públicas y coordinar más con el Tesoro, cambios que podrían reformular la gobernanza del banco, pero no anulan la dinámica colegiada del FOMC.
Kevin Warsh ya fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011 y dio la pelea interna en la crisis financiera; luego trabajó en Wall Street y en think tanks, y en los últimos meses se acercó públicamente a las tesis de Donald Trump sobre tasas más bajas. Jerome Powell lideró la Fed desde 2018 y su mandato estuvo marcado por la gestión de la covid-19, la posterior subida de precios y el enfrentamiento con la Casa Blanca. La investigación asociada a las renovaciones de la sede, iniciada por la fiscalía dirigida por Jeanine Pirro, fue objeto de críticas por parte de ex presidentes —Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan— y motivó cartas y declaraciones internacionales en defensa de la independencia de los bancos centrales.
La Casa Blanca negó haber instruido la investigación contra Powell, mientras Powell y varios ex responsables aseguran que la pesquisa forma parte de presiones políticas para socavar la independencia de la Fed. La Fiscalía del Distrito de Columbia, bajo Jeanine Pirro, llevó la indagación y luego la archivó, aunque Pirro advirtió que podría reabrirla si el inspector general de la Fed encuentra pruebas.
Hitos próximos a seguir: la primera reunión de política monetaria con Warsh como presidente los días 16 y 17 de junio, donde el FOMC deberá decidir si mantiene las tasas entre 3,50% y 3,75% o cambia su sesgo. El calendario incluye además el plazo de 90 días anunciado para que Warsh disponga de sus activos personales y, si procede, los venda. Queda pendiente el informe del inspector general de la Fed sobre las renovaciones que podría reactivar la fiscalía; y, por último, las próximas lecturas de inflación y del mercado petrolero serán determinantes para las conversaciones en el FOMC.