Cinco mueren en cueva submarina en Maldivas
La recuperación concluyó tras una operación internacional que también costó la vida a un buzo militar; hay investigaciones abiertas.
- 01La expedición y las víctimas
- 02El operativo de rescate
- 03Cooperación internacional
- 04Responsabilidades y controversias
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Cinco buzos italianos murieron tras internarse en una cueva submarina del atolón Vaavu, y sus cuerpos fueron localizados y recuperados entre el 18 y 20 de mayo. La operación de búsqueda —interrumpida por el fallecimiento del sargento Mohamed Mahudhee, de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas— exigió la llegada de buzos técnicos finlandeses del Divers Alert Network y equipo especializado. Las víctimas incluyen a la profesora asociada Monica Montefalcone y su hija Giorgia Sommacal, además de investigadores y un instructor de buceo. El caso abrió pesquisas sobre permisos, límites de profundidad y el rol de la embarcación donde viajaban los italianos.
El accidente expone la brecha entre la investigación científica marina y la práctica recreativa: la normativa de Maldivas fija 30 metros como límite para buceo recreativo, mientras la cueva tiene bocas cerca de 50 metros y cae hasta 70 metros. Recuperar cuerpos en ese entorno implicó operaciones de alto riesgo —con cámaras divididas, pasajes estrechos y corrientes— y el uso de equipos técnicos como rebreathers de circuito cerrado. Las autoridades de Maldivas y la diplomacia italiana coordinaron el operativo y la repatriación, mientras la licencia de la embarcación “Duke of York” fue suspendida a la espera de investigación.
La expedición y las víctimas
El grupo italiano estaba a bordo del yate Duke of York y se internó en el sistema de cuevas del sector Alimatha, donde la entrada queda a cerca de 47–50 metros y el complejo llega hasta 70 metros de profundidad. Las víctimas fueron identificadas como Monica Montefalcone, profesora asociada de ecología en la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal; la investigadora Muriel Oddenino; el biólogo marino Federico Gualtieri; y el instructor de buceo Gianluca Benedetti, cuyo cuerpo apareció inicialmente en la boca de la cueva. La Universidad de Génova precisó que Montefalcone y Oddenino estaban en una misión científica sobre corales y cambio climático, pero que la inmersión fatal “se realizó de forma privada” y no formaba parte del plan oficial. Familiares, como Carlo Sommacal, expresaron dudas sobre lo ocurrido dada la experiencia de Montefalcone.
El operativo de rescate
Las labores iniciales de búsqueda combinaron guardacostas locales, policía y efectivos de la MNDF, pero condiciones meteorológicas adversas y la complejidad del sistema de cámaras limitaron las inmersiones. El sargento Mohamed Mahudhee —miembro de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas— murió durante una inmersión de recuperación y las autoridades atribuyeron su deceso a enfermedad por descompresión, lo que obligó a suspender temporalmente la operación. Cuando se reanudó, los equipos localizaron los cuerpos en la tercera cámara del sistema y los recuperaron en varios días; cada descenso estuvo condicionado por exigencias de oxígeno y tiempos de descompresión.
Cooperación internacional
Italia coordinó con Divers Alert Network para movilizar especialistas; tres buzos finlandeses expertos en buceo técnico y de cuevas llegaron para diseñar una nueva estrategia y completar la recuperación, apoyados por guardacostas y policía maldiva. El equipo utilizó sistemas técnicos, incluidos rebreathers de circuito cerrado, que permiten inmersiones más largas y reducen riesgos de gas, y el operativo contó con apoyo logístico y equipo adicional desde Reino Unido y Australia. El gobierno de Maldivas agradeció la asistencia y el presidente Mohamed Muizzu participó en ceremonias por el buzo fallecido mientras la repatriación de restos se coordinó con Roma.
Responsabilidades y controversias
Las autoridades han suspendido la licencia operativa del Duke of York y abrieron pesquisas para determinar qué permisos se otorgaron, la actividad exacta y el equipamiento empleado; la cueva no había sido descrita en detalle en la documentación de la misión. La operadora italiana Albatros Top Boat dijo no haber autorizado descensos más allá de 30 metros y sostuvo que no conocía que el grupo planeaba una inmersión de cuevas tan profunda; las autoridades maldivas, en cambio, señalaron que parte del equipo tenía permisos para inmersiones técnicas aunque no se informó la ubicación exacta. La investigación debe establecer si hubo fallas en autorización, supervisión o en el uso de equipo técnico frente a condiciones de mal tiempo.
El buceo de cueva y a grandes profundidades es considerado técnica avanzada: las principales agencias sitúan por encima de 40 metros el umbral que exige formación y equipos especializados, y las cuevas añaden riesgos de visibilidad, corrientes y desorientación. Expertos como John Volanthen han subrayado que en esos entornos normalmente se colocan guías y se opera con redundancias técnicas; su testimonio ha servido para explicar por qué la recuperación fue lenta y peligrosa. El Gobierno de Italia, representado por el ministro Antonio Tajani, mantuvo coordinación diplomática para asistencia consular y repatriación, mientras en Maldivas el presidente Mohamed Muizzu siguió de cerca las operaciones y presidió actos por el buzo fallecido.
Hay discrepancias sobre si la inmersión excedió autorizaciones y sobre quién sabía que la actividad sería de cuevas: la operadora del viaje niega haber autorizado descensos más allá del límite recreativo, mientras que autoridades maldivas admiten permisos técnicos pero afirman que no se informó la ubicación exacta.
Los próximos pasos concretos son la finalización de exámenes forenses y la coordinación formal de repatriación con las autoridades italianas; el gobierno maldivo indicó que, tras la recuperación, se iniciará el procedimiento para devolver los restos a Italia. La suspensión de la licencia del Duke of York se mantiene mientras avanza la investigación administrativa y penal, y las autoridades esperan informes sobre equipo y permisos presentados en la solicitud de investigación marina. También quedan pendientes las conclusiones técnicas sobre causas de las muertes y el informe sobre la muerte del buzo militar que podría tardar semanas.