Tragedia y rescate en las cuevas de Maldivas
Cinco italianos murieron en una cueva submarina; la operación de recuperación dejó también un buzo militar muerto y activó ayuda internacional.
- 01El accidente y las víctimas
- 02Operativo de búsqueda
- 03La muerte del rescatista
- 04Cooperación y recuperaciones
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Cinco ciudadanos italianos fallecieron tras una inmersión en cuevas del atolón Vaavu, en Maldivas, y la compleja operación para recuperar sus cuerpos ha costado la vida a un buzo militar local. Las víctimas incluyen a Monica Montefalcone, profesora asociada de la Universidad de Génova, su hija Giorgia Sommacal, la investigadora Muriel Oddenino, el biólogo Federico Gualtieri y el instructor Gianluca Benedetti, cuyo cadáver apareció en la boca de la cueva. El rescate, suspendido tras la muerte del sargento Mohamed Mahudhee por descompresión, se reanudó con expertos internacionales, entre ellos tres buzos finlandeses enviados por Divers Alert Network. Las autoridades maldivas y la cancillería italiana coordinan la recuperación y una investigación administrativa sobre el viaje a bordo del yate Duke of York.
El caso expone la diferencia entre buceo recreacional y buceo técnico en entornos de «overhead»: la normativa de Maldivas fija 30 metros como tope recreativo, mientras la cueva de Alimathà se abre a 50–70 metros y tiene cámaras y pasajes estrechos. La Universidad de Génova explicó que dos de las fallecidas participaban en una misión científica, pero que la inmersión mortal no formaba parte del trabajo programado. La complejidad del acceso —visibilidad nula, corrientes impredecibles y límites de oxígeno y descompresión— obligó a pedir apoyo internacional y a usar equipos especializados, y ahora la autoridad turística maldiva suspendió la licencia del barco implicado mientras dura la investigación.
El accidente y las víctimas
El grupo de buceo italiano se internó en una cueva del atolón Vaavu el 14 de mayo y no volvió a salir; las autoridades identificaron a las cinco víctimas como Monica Montefalcone (51), profesora asociada de ecología en la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal (20); Muriel Oddenino, investigadora; Federico Gualtieri, biólogo marino; y Gianluca Benedetti, instructor de buceo. El cuerpo de Benedetti apareció cerca de la boca de la cueva, y las autoridades maldivas creen que los otros cuatro penetraron en las cámaras interiores. La Universidad de Génova sostuvo que Montefalcone y Oddenino participaban en un proyecto científico, pero que la inmersión en la cueva no figuraba en las actividades oficiales.
Operativo de búsqueda
La Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas y la guardia costera coordinaron las inmersiones iniciales, pero las labores se vieron limitadas por mal tiempo, la profundidad —la boca de la cueva está casi a 50 metros y su parte más profunda ronda los 60–70 metros— y los requisitos de oxígeno y descompresión. El Ministerio de Exteriores italiano informó que los equipos habían marcado y explorado dos de las tres cámaras interiores, y que la entrada y los pasajes estrechos complicaban la navegación dentro del sistema de cuevas.
La muerte del rescatista
El sargento Mohamed Mahudhee, de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas, se sintió indispuesto durante una inmersión y murió por enfermedad por descompresión tras ser trasladado a un hospital, informó el portavoz presidencial Mohamed Hussain Shareef. Mahudhee formó parte del equipo que había presentado el plan de rescate al presidente Mohamed Muizzu; fue despedido con honores militares en Malé, según las fuerzas armadas, un hecho que las autoridades vincularon con el alto riesgo de penetrar diez metros más allá del límite entrenado para su personal.
Cooperación y recuperaciones
Tras la suspensión temporal de las búsquedas, llegaron a Maldivas tres buzos finlandeses recomendados por Divers Alert Network para remapear la operación y ejecutar inmersiones técnicas con rebreathers de circuito cerrado; ese equipo permitió localizar el lunes los cuerpos de los cuatro desaparecidos en la tercera cámara y, el martes, recuperar dos de ellos, según el portavoz Mohamed Hussain Shareef. El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, aseguró que Roma haría todo lo posible para repatriar los restos, mientras que la autoridad turística maldiva suspendió la licencia del buque Duke of York a la espera de la investigación.
El buceo en cuevas exige entrenamiento, líneas guía y equipo técnico; organizaciones como Divers Alert Network subrayan que inmersiones por sobre 40 metros son consideradas técnicas y requieren rebreathers y protocolos de descompresión. El marido de Monica Montefalcone, Carlo Sommacal, cuestionó la versión oficial y dijo que algo debió pasar dentro de la cueva; por su parte Orietta Stella, en representación de Albatros Top Boat, negó que el operador autorizara o conociera la inmersión más profunda. John Volanthen, del British Cave Rescue Council, advirtió que la combinación de profundidad, sedimento y pasajes largos hace que la búsqueda sea excepcionalmente peligrosa.
Hay dos puntos en discusión: Albatros Top Boat, representada por Orietta Stella, afirma que no autorizó ni conocía la inmersión más profunda, mientras que la Universidad de Génova señala que la inmersión fatídica fue privada y no parte de la misión científica; además, familiares como Carlo Sommacal han expresado dudas sobre las causas que llevaron a buzos experimentados a entrar en la cueva.
En los próximos días las autoridades completarán las inmersiones de recuperación restantes —las autoridades habían planificado extraer dos cuerpos el 19 de mayo y los dos finales el 20— y la Fiscalía maldiva y la autoridad turística investigarán la posible responsabilidad administrativa del barco Duke of York. La cancillería italiana, liderada por Antonio Tajani, coordina la repatriación de los restos y el apoyo a familiares, mientras que se espera la llegada de más equipos especializados desde Reino Unido y Australia para acompañar la fase final del operativo.