Propuesta de asistencia “directa al pueblo” coordinada con la Iglesia y ONG, en medio de una severa crisis energética y acusaciones cruzadas entre Washington y La Habana (14 de mayo de 2026).
01El 14 de mayo de 2026 Estados Unidos reiteró una oferta de ayuda humanitaria adicional por valor de US$100 millones para Cuba, descrita por el Departamento de Estado como “asistencia directa al pueblo cubano” que se distribuiría en coordinación con la Iglesia católica y “otras organizaciones humanitarias independientes de confianza”. El gobierno estadounidense señaló que la decisión de aceptar o rechazar la ayuda recae en las autoridades cubanas.
02En su comunicado Washington presentó la oferta como un intento de llegar directamente a la población y aseguró que la asistencia incluiría, entre otras cosas, apoyo para un servicio de internet por satélite “gratuito y rápido”. El Departamento de Estado también acusó al régimen cubano de impedir que Estados Unidos preste esa ayuda y dijo que el gobierno cubano deberá rendir cuentas ante su pueblo si se interpone en el envío de ayuda vital.
03La oferta de EEUU se inscribe además en un marco de mayor presión política: la administración estadounidense ha dicho que seguirá buscando “reformas significativas” del sistema político cubano y criticó a La Habana por enriquecer a las élites mientras el pueblo enfrenta penurias. Ese mensaje vincula la asistencia humanitaria con demandas de cambios en la gobernanza de la isla.
04La respuesta oficial cubana fue de apertura cautelosa: el Gobierno dijo que está “dispuesto a escuchar” la oferta, pero reclamó falta de detalles sobre si la ayuda sería en efectivo o en bienes y si se destinaría a las necesidades más urgentes como combustibles, alimentos y medicinas. El canciller Bruno Rodríguez subrayó la “incongruencia” de una aparente generosidad por parte de quien, según Cuba, impone una “guerra económica”, y pidió que la ayuda sea “libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio”. Rodríguez también declaró que Cuba no tiene problemas en trabajar con la Iglesia católica si la cooperación es genuina.
05El presidente Miguel Díaz-Canel rechazó la narrativa de que la crisis sea mero resultado de mala gestión interna y la atribuyó a lo que llamó una “severa guerra económica” y un “genocida bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos; afirmó además en redes que “Cuba sigue en pie, no es un estado fallido”. Desde La Habana se insiste en que la causa principal del agravamiento de las carencias son las sanciones y las restricciones a la llegada de combustibles.
06El ofrecimiento ocurre en el contexto de una aguda crisis energética en la isla: en las últimas semanas se registraron prolongados apagones, algunas protestas callejeras y advertencias oficiales sobre la escasez de reservas. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, dijo que la situación “está muy tensa, se está poniendo más caliente” y confirmó que las reservas de petróleo están prácticamente agotadas. Washington, por su parte, ha intensificado desde enero medidas de presión que incluyen un bloqueo petrolero y sanciones económicas, según reportes.
07En síntesis, ambas partes mantienen posturas confrontadas: Estados Unidos ofrece asistencia condicionada a la distribución “directa al pueblo” y a través de intermediarios reconocidos, y alerta que La Habana puede impedirla; Cuba dice estar dispuesta a evaluar la propuesta pero exige claridad y que la ayuda no sirva a fines políticos, reclamando además que la “mejor ayuda” sería que EE.UU. desescale las medidas que, según La Habana, ahogan la economía y el suministro energético. La decisión final sobre la aceptación sigue en manos del gobierno cubano.