El presidente amenaza con más ataques mientras mediadores paquistaníes intentan salvar un alto el fuego frágil.
El presidente Donald Trump intensificó sus advertencias a Irán este fin de semana, afirmando en su red social que “el reloj avanza” y que, si Teherán no llega pronto a un acuerdo, “no quedará nada de ellos”. Las amenazas llegan en medio de un alto el fuego vigente desde abril, con episodios recientes de hostilidades en el estrecho de Ormuz y un bloqueo que ha tensionado los mercados energéticos. Pakistán, que se ha erigido como mediador, envió a su ministro del Interior, Mohsin Naqvi, a Teherán en una visita no anunciada. Al mismo tiempo, la Casa Blanca mantiene alternativas militares en reserva, según declaraciones de miembros de la administración.
La presión pública de Trump y la movilización diplomática de Islamabad convierten las negociaciones en un punto crítico: si fracasan, la tregua podría colapsar y reabrir las hostilidades que interrumpen el tránsito por Ormuz y elevan la incertidumbre global. Irán afirma que el diálogo continúa pero avanza lentamente y rechaza propuestas que considere desequilibradas. En Washington, la administración mantiene la opción militar como disuasión, mientras actores externos, como Rusia, han ofrecido fórmulas —como trasladar uranio iraní— que Teherán ha pospuesto discutir. El desenlace inmediato dependerá de si las partes aceptan concesiones concretas en las próximas rondas de mensaje y contactos.
Donald Trump llevó su advertencia a un tono amenazante en redes y entrevistas, publicando además una imagen generada por inteligencia artificial que sugiere la posibilidad de retomar ataques contra blancos iraníes. En Truth Social escribió que “el reloj avanza” y urgió a Teherán a actuar rápido o enfrentar daños severos, mientras en entrevistas responsabilizó a Irán del estancamiento en las negociaciones de paz. Su discurso busca presionar públicamente a Teherán y a la vez consolidar la postura estadounidense de máxima presión.
“Para Irán, el reloj avanza, y más les vale ponerse en marcha —¡rápido!—, o no quedará nada de ellos. ¡El tiempo es esencial!”— Donald J. Trump
Pakistán ha emergido como mediador clave y envió a Teherán a Mohsin Naqvi en una visita que no se había anunciado oficialmente, en un esfuerzo por evitar que la tregua se desintegre. La presencia del ministro paquistaní busca reactivar canales directos entre Washington y Teherán y recomponer avances que llevan semanas estancados. Islamabad mantiene un rol discreto pero decisivo para preservar las rutas comerciales marítimas que hoy están en riesgo.
Desde Teherán, el canciller Abas Araqchí insistió en que las conversaciones no se han roto, aunque reconoció que el ritmo de los intercambios es lento y que Irán no aceptará propuestas desequilibradas. Araqchí defendió la búsqueda de un acuerdo “justo y equilibrado” y dijo que continúan los mensajes entre las partes, pero a paso reprimido. También señaló que propuestas externas como la de Rusia sobre el traslado de uranio deberán dejarse para etapas posteriores, dada la complejidad del tema.
“No podemos aceptar nada que no sea un acuerdo justo y equilibrado. Seguimos intercambiando mensajes, pero lentamente”— Abbas Araqchí
En Washington, miembros de la administración han evitado detallar operaciones concretas, pero ofrecieron garantías de que existen planes militares listos si la diplomacia fracasa. Pete Hegseth, quien compareció ante el Congreso esta semana, sostuvo que hay planes para intensificar medidas y reasignar recursos si fuera necesario, sin precisar objetivos ni tiempos. La ambigüedad busca mantener la presión estratégica sin desencadenar una escalada inmediata.
“Tenemos un plan para intensificar las medidas si fuera necesario. Tenemos un plan para revertir la situación si fuera necesario. Tenemos un plan para reasignar recursos”— Pete Hegseth
Mientras tanto, el estrecho de Ormuz sigue parcialmente bloqueado tras episodios de hostilidades, una circunstancia que ha sacudido los mercados energéticos y elevado la preocupación por el suministro. La fragilidad del paso marítimo convierte cualquier colapso de la tregua en un riesgo inmediato para los precios del petróleo y las cadenas logísticas globales. Actores comerciales y navales siguen de cerca la evolución de los contactos diplomáticos para calibrar riesgos.
Las fuentes difieren sobre la responsabilidad del estancamiento: Washington afirma que Irán se retractó de acuerdos en múltiples ocasiones y apura el calendario, mientras Teherán asegura que el diálogo continúa pero avanza con lentitud y rechaza soluciones que considere injustas. También existe desacuerdo sobre propuestas externas —como la idea de Rusia de trasladar uranio— que Irán propone posponer para etapas posteriores.
El próximo hito será la conversación prevista entre Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y los resultados de las gestiones paquistaníes en Teherán; ambos episodios podrían clarificar si las partes están dispuestas a formalizar concesiones o si la tregua volverá a tensarse. Observadores internacionales seguirán además cualquier nueva señalización militar desde Washington.