Tras la captura de Nicolás Maduro y la pérdida de suministros petroleros, Trump anuncia el corte de apoyo venezolano, endurece sanciones contra Cuba y, meses después, ofrece diálogo; La Habana y Caracas rechazan las presiones y reafirman su alianza.
01El 11 de enero de 2026 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su red Truth Social que “no habrá más petróleo ni dinero” procedente de Venezuela hacia Cuba y urgió al régimen cubano a “llegar a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde”. En sus mensajes afirmó que Cuba había recibido durante años petróleo y dinero a cambio de “servicios de seguridad” a los gobiernos venezolanos y señaló que, tras una operación estadounidense en Caracas, “la mayoría” de esos cubanos estaban muertos, por lo que, según él, Venezuela ya no necesitaría ese apoyo.
02La retórica de Trump incluyó también publicaciones en que republicanos como Marco Rubio fueron mencionados en broma como posibles autoridades cubanas y afirmaciones de que “Cuba está lista para caer”. Su discurso fue acompañado por señales políticas y militares —según reportes— que aumentaron la preocupación en la región sobre un posible incremento de la presión estadounidense sobre la isla.
03La respuesta oficial de Cuba fue de rechazo y de reafirmación de soberanía. El presidente Miguel Díaz‑Canel publicó en X que “nadie nos dicta qué hacer”, subrayó que la isla “se prepara” y está dispuesta a defender la Patria “hasta la última gota de sangre”, y atribuyó las carencias económicas a las “medidas de asfixia extrema” aplicadas por Estados Unidos durante décadas. El canciller Bruno Rodríguez acusó a EE. UU. de comportarse como un “hegemón criminal” y negó que Cuba haya recibido compensaciones por supuestos servicios de seguridad en Venezuela.
04Venezuela, por su parte, reaccionó reafirmando su “histórica” relación con Cuba. El canciller Yván Gil publicó un comunicado en el que ratificó el compromiso de Caracas con la autodeterminación y la soberanía de ambos países, defendió la relación basada en hermandad y cooperación, y llamó al diálogo como la vía para resolver controversias, en respuesta a la amenaza de corte de envíos petroleros y financieros desde Caracas hacia La Habana.
05En paralelo a las advertencias públicas, la administración de Trump incrementó las medidas punitivas contra Cuba. A principios de mayo de 2026 el Gobierno estadounidense publicó un decreto que amplía sanciones contra la isla y anunció bloqueos a personas que operen o hayan operado en sectores como energía, minería, defensa o seguridad, así como acciones específicas contra el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), un consorcio militar que administra negocios turísticos y comerciales en Cuba.
06El endurecimiento de sanciones se inscribe en el contexto provocado por la intervención en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro: según los informes, la pérdida del principal proveedor de petróleo dejó a Cuba enfrentando una profunda crisis energética y económica, circunstancia que Washington señala como razón para aumentar la presión y usar sanciones y restricciones comerciales (incluida la amenaza previa de aranceles a países que provean petróleo a la isla).
07A pesar del tono beligerante, en mayo de 2026 Trump también sugirió que EE. UU. está dispuesto a “hablar” con Cuba, afirmando que la isla “está pidiendo ayuda” y describiéndola como un “país fallido”. El mensaje combina la oferta de negociación con una política de máxima presión —sanciones ampliadas— lo que mantiene la región en una situación de alta volatilidad y preocupación por las consecuencias humanitarias y geopolíticas.
08Observadores internacionales alertaron sobre el riesgo de que la retórica pueda traducirse en medidas que asfixien aún más la economía cubana. Josep Borrell, ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, advirtió que el riesgo de que la administración estadounidense pase de la amenaza a la acción es “altísimo” y que la intención de llevar la asfixia económica “hasta el final” sería una posibilidad real a considerar.