La propuesta busca convertir el estrecho en palanca geoestratégica; la medida amenaza servicios digitales y economías regionales hoy.
Irán impulsa una propuesta para imponer licencias, peajes y control del mantenimiento de los cables submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz, mientras portavoces y legisladores anuncian medidas que podrían obligar a grandes empresas tecnológicas a operar bajo la ley iraní. El portavoz militar Ebrahim Zolfaghari declaró en X que “impondremos tarifas”, y parlamentarios como Mostafa Taheri cifran en miles de millones de dólares los ingresos potenciales; las rutas que atraviesan Ormuz conectan centros de datos de Asia, Europa y el Golfo y transportan la mayor parte del tráfico mundial de datos y transacciones financieras.
La iniciativa llega en un contexto de alta vulnerabilidad regional: investigadores y firmas de telecomunicaciones advierten que Irán cuenta con medios navales y submarinos que podrían amenazar la integridad de esos cables, y expertos señalan que, aunque los operadores han tendido a evitar aguas iraníes (concentrando rutas hacia la costa omaní), al menos dos sistemas —Falcon y Gulf Bridge International— cruzan aguas territoriales iraníes. Casos recientes, como la rotura de cables en 2024 ligada al hundimiento de un buque alcanzado en Yemen, muestran el impacto en la conectividad regional, aun cuando TeleGeography estima que las rutas por Ormuz representan menos del 1% del ancho de banda internacional. También existe debate jurídico sobre condiciones para nuevas tendidos bajo la Convención del Mar.
Como respuesta, Estados Unidos, Reino Unido y Australia anunciaron un proyecto AUKUS para desarrollar vehículos bajo el agua no tripulados y sensores destinados a proteger tuberías y cables submarinos, con entregas previstas para el próximo año; ministros como Richard Marles y John Healey han subrayado que el lecho marino es hoy un teatro de competencia y que la nueva capacidad reforzará la vigilancia y disuasión frente a amenazas, incluidas las que provienen del Golfo. Los próximos hitos observables son las decisiones legislativas en Teherán sobre las tasas y las primeras entregas y despliegues de sistemas AUKUS.