La Marina estadounidense declara decenas de cargueros desviados; negociaciones mediadas por Pakistán siguen estancadas.
El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) ha comunicado que decenas de buques mercantes fueron desviados y cuatro inmovilizados desde que Washington impuso un bloqueo naval sobre los puertos iraníes a mediados de abril. Las cifras varían según comunicados y coberturas: reportes citan 67, 70 y hasta 84 embarcaciones desviadas en distintos cortes de información. Las operaciones han incluido abordajes, disparos de advertencia y el aterrizaje de un helicóptero Sea Hawk en la cubierta del destructor Truxtun en el mar Arábigo. La medida se mantiene en vigor en medio de una tregua indefinida y contactos diplomáticos que no logran aún reabrir el estrecho.
El estrecho de Ormuz es una vía clave para el transporte global de hidrocarburos y el bloqueo interrumpe cadenas de suministro y eleva la presión diplomática entre Washington y Teherán. Estados Unidos sostiene el cerco como herramienta de negociación mientras Pakistán (Islamabad) intenta mediar entre las delegaciones. La coexistencia de la tregua indefinida y el bloqueo deja la zona en una frágil calma operativa: los pasos humanitarios se permitieron en algunos casos, pero la acción naval sigue activa. El desenlace de las rondas de diálogo determinará si el tráfico comercial puede normalizarse pronto.
El Comando Central estadounidense detalló que en el primer mes de la operación sus fuerzas desviaron buques mercantes, permitieron el paso de convoyes humanitarios y abordaron navíos para asegurar el cumplimiento del cerco. El comunicado publicado en redes subrayó el balance operacional y mostró imágenes de las intercepciones. CENTCOM presentó esas acciones como prueba de que el bloqueo permanece activo pese a la tregua. La combinación de desvíos y abordajes busca limitar el tráfico hacia y desde los puertos iraníes.
“A día de hoy, las fuerzas estadounidenses han desviado 67 buques comerciales, han permitido el paso a 15 que transportaban ayuda humanitaria y han inmovilizado 4 para garantizar el cumplimiento”— Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM)
En los reportes posteriores la cifra de embarcaciones desviadas subió: La Tercera informó sucesivamente de 70 y luego de 84 buques desviados en cortes con fechas distintas. Las crónicas locales también relataron maniobras concretas, como el aterrizaje de un helicóptero Sea Hawk en la cubierta del destructor Truxtun y disparos de advertencia que hicieron virar a cargueros. Esos episodios muestran que la táctica estadounidense combina disuasión física y control del tránsito marítimo. La presencia naval persiste en el mar Arábigo y el paso de Ormuz.
El presidente Donald Trump ha utilizado la presión del bloqueo como palanca en las negociaciones y lanzó advertencias públicas a Teherán sobre el plazo para alcanzar un acuerdo. En los últimos mensajes el mandatario subrayó que el tiempo para cerrar un pacto se acorta y vinculó la continuidad de la tregua a concesiones de Irán. Esa combinación de apremio político y operativo busca inclinar la mesa de diálogo hacia los objetivos de Washington. La retórica presidencial refuerza la postura de mantener el bloqueo mientras prosiguen las conversaciones.
“el tiempo corre”— Donald Trump
Islamabad ha asumido un papel de mediador y lidera un proceso de diálogo entre las delegaciones desde el alto el fuego alcanzado el 8 de abril, pero las posturas siguen distantes. Las fuentes citadas por la prensa indican que las diferencias evitaron hasta ahora una segunda ronda formal de negociaciones para avanzar en la reapertura del estrecho. Pakistán mantiene contactos y propuestas, pero la mesa no ha producido aún acuerdos concretos para levantar el cerco. El estancamiento diplomático explica por qué la presión naval permanece como instrumento de negociación.
El cerco tiene implicaciones económicas y logísticas: Ormuz fue antes del conflicto una ruta por la que circulaba alrededor del 20% del crudo mundial, y el bloqueo ha tensionado cadenas de suministro y precios. Washington dice haber desplegado decenas de buques y miles de tropas, junto a aeronaves, para sostener la operación y vigilar el paso marítimo. A la vez, se permitieron pasos humanitarios puntuales, lo que refleja un intento por balancear presión y minimización de daños civiles. La situación mantiene a las rutas energéticas globales en un estado de vulnerabilidad.
Las coberturas y comunicados difieren en el recuento exacto de embarcaciones desviadas: EFE consignó un balance de 67 buques al cabo de las primeras cuatro semanas (13 de mayo), La Tercera publicó luego 70 (14 de mayo) y elevó la cifra a 84 en un corte posterior (18 de mayo). Esos saltos responden a actualizaciones sucesivas del Mando Central y a distintos momentos de corte informativo.
El próximo hito será la posible convocatoria de una segunda ronda de negociaciones mediadas por Pakistán: si se celebra, evaluará condiciones para levantar el bloqueo y reabrir el tránsito. A falta de acuerdo, el informe operativo siguiente de CENTCOM ofrecerá el nuevo recuento de buques desviados y permitirá medir si la presión naval se intensifica o cede.