Tensión entre EE.UU. y Cuba: espionaje, drones y cargos a Raúl Castro
Visita del director de la CIA, reportes sobre 300 drones y posible acusación elevan el riesgo de escalada inmediata.
- 01La visita de la CIA
- 02Acusación en preparación
- 03Supuesta compra de drones
- 04Movimientos de vigilancia
- 05Preparación civil cubana
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana esta semana y reportes de inteligencia sobre la adquisición de más de 300 drones por parte de Cuba han encendido una nueva fase de tensión entre Washington y La Habana. Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia de EE.UU. prepara una posible acusación contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996, un paso que podría cerrar canales de diálogo. El Gobierno cubano niega las acusaciones sobre drones y advierte que cualquier amenaza externa justificaría la legítima defensa, mientras la Defensa Civil distribuye una guía para preparar a la población ante una agresión. El incremento público de vuelos de vigilancia estadounidenses frente a la isla completa un cuadro que recuerda, por patrones, operaciones previas en Venezuela e Irán.
La convergencia de una advertencia de inteligencia sobre drones, una ofensiva de sanciones estadounidenses y la posible imputación penal contra un exmandatario eleva la probabilidad de un punto de quiebre político y legal entre ambos países. La cercanía geográfica —90 millas hasta Florida y la presencia de la base de Guantánamo— convierte cualquier escalada en un riesgo inmediato para la seguridad hemisférica. Además, la presencia visible de aeronaves de inteligencia norteamericanas y la difusión de instrucciones de Defensa Civil en la isla han institucionalizado la preparación para un conflicto, con efectos humanitarios sobre la ya frágil economía cubana.
La visita de la CIA
El director de la Agencia Central de Inteligencia, John Ratcliffe, viajó a La Habana y se reunió el 14 de mayo con autoridades del Ministerio del Interior y los servicios de inteligencia cubanos; entre los asistentes estuvieron Raúl Guillermo Rodríguez Castro y el ministro Lázaro Álvarez Casas. La delegación estadounidense llevó el mensaje del presidente Donald Trump: Washington está dispuesto a dialogar sobre seguridad y economía, pero condicionado a “cambios fundamentales” por parte de La Habana, según funcionarios de la CIA. El Partido Comunista y el Gobierno cubanos reportaron que en las conversaciones se sostuvo que la isla no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y subrayaron la disposición a cooperar en temas policiales y de inteligencia. La visita, aprobada por la llamada “Dirección de la Revolución”, ocurre en medio de un pulso diplomático que combina presión económica y canales discretos de contacto.
Acusación en preparación
Funcionarios del Departamento de Justicia y fuentes judiciales en Florida han indicado que el Gobierno estadounidense evalúa solicitar una acusación formal contra el expresidente Raúl Castro, atribuida al derribo en 1996 de aeronaves de Hermanos al Rescate, y que la presentación podría producirse de forma inminente. El posible caso requeriría la autorización de un gran jurado y ha sido objeto de seguimiento por fiscales federales en Miami; su consumación pondría fin a la ambigüedad sobre la responsabilidad penal de altos cuadros históricos del régimen. En Washington hay actores que ven la medida como una forma de presión complementaria a sanciones y a la campaña diplomática, pero también advierten que podría cerrar espacios de negociación y aumentar las tensiones en la región.
Supuesta compra de drones
Informes de inteligencia que han circulado en Washington sostienen que La Habana habría adquirido más de 300 aeronaves no tripuladas con capacidades ofensivas y que funcionarios estadounidenses han discutido escenarios en los que esos sistemas pudieran amenazar la base de Guantánamo, buques o la costa de Florida. El Gobierno cubano, a través del ministro de Exteriores Bruno Rodríguez y del vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, rechazó la versión, calificándola de fabricación para justificar sanciones o agresiones y defendió el derecho a la legítima defensa. Fuentes de inteligencia también han mencionado la presencia de asesores iraníes en la isla y transferencias de tecnología desde Rusia e Irán desde 2023, lo que en Washington se interpreta como un factor de preocupación estratégica.
Movimientos de vigilancia
Desde febrero se ha registrado un aumento público de vuelos de recopilación de inteligencia estadounidenses frente a la costa cubana —P-8A Poseidon, RC-135V y MQ-4C Triton—, una pauta que analistas comparan con despliegues previos antes de operaciones en Venezuela e Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio, y la Casa Blanca han acompañado la presión con sanciones: en días recientes se anunciaron designaciones contra miembros del régimen y se anticiparon más medidas en las semanas siguientes. El uso visible de aeronaves de vigilancia, que en varios casos dejó señales abiertas en plataformas de rastreo, sirve tanto para coleccionar inteligencia como para enviar señales estratégicas, según analistas citados por fuentes oficiales.
Preparación civil cubana
La Dirección Nacional de la Defensa Civil publicó una “Guía Familiar” con instrucciones para “proteger, resistir, sobrevivir y vencer”, que incluye la preparación de una mochila con víveres, identificar refugios y reconocer señales de alarma aérea; la difusión coincidió con el ejercicio anual Meteoro. El Gobierno cubano argumenta que las orientaciones responden a una amenaza declarada por Estados Unidos y subraya que la prioridad es proteger vidas ante escenarios excepcionales. Paralelamente, el presidente Miguel Díaz‑Canel y otros líderes han mantenido un discurso de movilización y disposición a la resistencia si se produce una intervención extranjera.
Las tensiones actuales se inscriben en una relación de más de seis décadas marcada por el embargo, la Ley Helms‑Burton y episodios como el derribo de 1996 que derivó en sanciones y endurecimiento de la política estadounidense. Desde enero, la administración del presidente Donald Trump impuso un bloqueo petrolero práctico y firmó una orden ejecutiva (1 de mayo) que amplía sanciones; en paralelo hubo contactos discretos entre delegaciones en La Habana (incluida una reunión previa el 10 de abril). Analistas como Richard Feinberg (profesor emérito, UC San Diego), Peter Kornbluh (especialista en canales secretos con Cuba) y la historiadora Ada Ferrer advierten que una imputación o una operación militar cambiarían radicalmente el marco diplomático y humanitario.
Está en disputa la magnitud y el carácter de la amenaza: Washington maneja reportes que hablan de más de 300 drones y asesoría iraní, mientras La Habana califica esas versiones de fabricaciones destinadas a justificar sanciones o una acción militar; asimismo, la fecha y la inminencia de una acusación contra Raúl Castro han sido reportadas por fuentes y medios, pero no confirmadas oficialmente por el Departamento de Justicia o el Gobierno cubano.
En los próximos días conviene vigilar tres hitos: el posible acto en Miami y la eventual presentación de una acusación ante un gran jurado (informes sitúan una fecha el 20 de mayo), las designaciones y sanciones adicionales anunciadas por el Departamento de Estado y el secretario Marco Rubio en días y semanas venideras, y la continuidad del aumento de vuelos de vigilancia frente a la costa cubana que los analistas seguirán rastreando. También será relevante cualquier nueva ronda de reuniones bilaterales de inteligencia o diplomacia tras la visita de Ratcliffe y la evolución de las medidas restrictivas que han provocado cortes de combustible en la isla.