Derrota electoral, dimisiones en cadena, desafío interno liderado por Wes Streeting y, en paralelo, una indagación sobre un regalo millonario a Nigel Farage que sacude el panorama político
01El Partido Laborista afronta una crisis política tras las contundentes pérdidas en las elecciones locales y regionales de la semana pasada: el partido perdió alrededor de 1.400–1.500 concejales en Inglaterra, fue desalojado del poder en Gales después de 27 años y obtuvo su peor resultado histórico en elecciones al Parlamento escocés. Ese desplome ha desatado un aluvión de críticas internas y peticiones públicas para que Keir Starmer fije un calendario para su salida o dimita de inmediato.
02En ese contexto, el rey Carlos III leyó el Discurso del Rey que expuso el plan legislativo del Gobierno de Starmer —unos 35 proyectos— que incluyen medidas como la posible nacionalización de British Steel, la creación de un fondo soberano de infraestructuras, un carné de identidad digital, impulso a la energía nuclear y un marco para alinear ciertas normas con el mercado único europeo.
03Las dimisiones internas han sido numerosas: cuatro subsecretarios de Estado (Miatta Fahnbulleh; Jess Phillips; Alex Davies-Jones; y Zubir Ahmed) renunciaron en bloque, argumentando que el Gobierno no ha actuado con suficiente ambición, visión ni rapidez y pidiendo a Starmer que facilite una transición ordenada tras la pérdida de confianza ciudadana.
04El epicentro del desafío se desplazó al gabinete: el ministro de Salud, Wes Streeting, que había sido señalado por la prensa y aliados como posible rival de Starmer, presentó finalmente su dimisión. En su carta pidió que se “facilite” el proceso para suceder al líder, defendió los logros en reducción de listas de espera del NHS y afirmó que la impopularidad del Gobierno ha perjudicado a los candidatos laboristas.
05Streeting había mantenido encuentros breves con Starmer antes del Discurso del Rey y sus aliados dejaron claro que aspiraba a disputar el liderazgo; para forzar una contienda formal en el Partido Laborista un candidato necesita el apoyo de 81 diputados (el 20 % de la bancada). Entre los posibles aspirantes aparecen nombres como Angela Rayner (recientemente exonerada en una investigación fiscal), Andy Burnham (que busca regresar al Parlamento para poder postular) y otros dirigentes que podrían entrar en la puja si se concreta el desafío.
06Frente a la rebelión, Starmer ha rechazado dimitir y trató de apuntalar su mandato nombrando a dos veteranos del Nuevo Laborismo —al exprimer ministro Gordon Brown como enviado especial para finanzas globales y a la baronesa Harriet Harman como asesora para mujeres y niñas—, un gesto interpretado por algunos como intento de ganar experiencia y legitimidad, pero criticado por otros como una vuelta al pasado.
07La crisis política se dejó sentir en los mercados: la rentabilidad de los bonos del Estado británico subió con fuerza y la libra se depreció ante la inquietud de inversores por la posibilidad de un giro a la izquierda que implique mayor gasto público y presiones fiscales, según reportes sobre la reacción financiera al tumulto en el laborismo.
08En paralelo al seísmo dentro del laborismo, el partido populista de derecha Reform UK, liderado por Nigel Farage, fue el gran beneficiario en las municipales, sumando más de 1.300 escaños en toda Inglaterra y consolidando su avance. Farage, que celebró un “cambio histórico”, ahora enfrenta además una investigación del Comisionado Parlamentario de Normas por no declarar un regalo de 5 millones de libras del inversor en criptomonedas Christopher Harborne. Farage sostiene que el dinero le fue entregado antes de ser candidato y que es para costear su seguridad de por vida; sus opositores y el código de conducta parlamentario sostienen que beneficios recibidos en los 12 meses anteriores a la elección deben registrarse y que, en caso de duda, el obsequio debía declararse.
09Situación inmediata y perspectivas: a pesar del creciente número de diputados que piden la dimisión de Starmer (más de ochenta según recuentos), hasta ahora no se ha activado un desafío formal por falta de un candidato con las firmas necesarias y algunos potenciales rivales —como Streeting, Rayner o Burnham— aún no han consolidado su candidatura. El panorama sigue volátil: Starmer mantiene que seguirá gobernando y sus partidarios intentan cerrar filas, mientras que la oposición y Reform UK buscan capitalizar la inestabilidad.