El técnico enfrenta la pérdida de su madre, reconoce problemas de funcionamiento del equipo y pide refuerzos ante un calendario exigente que incluye Libertadores y partidos clave en mayo
01Daniel Garnero volvió a los trabajos y a las conferencias a pesar de vivir un momento personal muy duro por la muerte de su madre; agradeció los mensajes de apoyo y afirmó que “mi vieja quisiera que esté acá. Ya volví a meterme en el fútbol”, señalando que, pese al duelo, continúa con sus responsabilidades en Universidad Católica.
02El entrenador hizo una autocrítica sobre el presente del equipo: admitió que perdieron precisión, que eso generó ansiedad e inseguridad y que se están equivocando “en cosas muy sencillas”. Garnero comentó que volvió a ver el empate con Ñublense y que le “volvieron los dolores de estómago por las oportunidades” desaprovechadas; enfatizó la necesidad de reaccionar porque mayo será un mes de muchas definiciones.
03El calendario inmediato aumenta la exigencia: en diez días la UC enfrentará a Limache (próximo rival en Quillota), Barcelona de Ecuador, Colo Colo y Boca Juniors, competencias que obligan a mejorar el aspecto anímico y a aprovechar las oportunidades para que los golpes duelan menos y el rendimiento vuelva a ser el esperado.
04Desde inicios de temporada Garnero reclamó mayor cantidad y calidad de jugadores para afrontar la carga de partidos: dijo que el plantel era “muy poco” y que con el nuevo calendario se necesita profundidad. Su objetivo es tener dos jugadores por puesto para asegurar competencia interna y alternativas ante suspensiones y lesiones.
05Como parte de esas incorporaciones, Garnero valoró la llegada del defensor Juan Ignacio Díaz: explicó la necesidad de un central zurdo en el perfil del equipo y que la incorporación “es muy importante” para reforzar una pareja de centrales que consideraba débil.
06Sobre lesionados y ausencias, el técnico informó que Sebastián Arancibia y Fernando Zuqui aún no entrenan a la par y su regreso es progresivo y sin plazos concretos; también comentó que se enteró de la despedida de Tomás Asta‑Buruaga y que la institución quiere que se quede, sin descartarlo todavía.
07Respecto a la continuidad de jugadores, Garnero reconoció la voluntad del club de retener a Eduard Bello —“fue uno de los futbolistas que mejor terminó el semestre” y tuvo la aprobación técnica— pero admitió que existen “cuestiones individuales, propietarios de un club, cosas que a veces generan dificultades”, lo que lo tiene resignado ante su posible salida.
08Garnero también defendió a jugadores cuestionados: habló de Matías Palavecino tras su expulsión contra Ñublense y pidió calma y apoyo para que recupere la confianza. En paralelo reafirmó el objetivo del club: pelear el título local y competir al máximo en la Copa Libertadores, aunque reconoció la dificultad de la empresa y la necesidad de seguir buscando refuerzos para estar a la altura.