Ataques israelíes en la ciudad de Gaza han eliminado a dos comandantes y dejado decenas de civiles muertos y heridos.
El Ejército israelí confirmó la eliminación del jefe militar de las Brigadas Al Qassam, Izz al Din Al Haddad, tras un bombardeo en la ciudad de Gaza; fuentes palestinas y funerales locales ratificaron su muerte. En días posteriores, las fuerzas israelíes anunciaron también la muerte de Mohamed Odé, nombrado recientemente como nuevo líder del brazo armado. Los ataques, ordenados por el primer ministro y el ministro de Defensa de Israel, ocurrieron en barrios residenciales y dejaron, según hospitales locales, varios civiles muertos y decenas de heridos. Las operaciones se producen pese al alto el fuego vigente desde octubre de 2025 y reavivan tensiones en el enclave.
La eliminación de mandos militares de Hamás es presentada por Israel como golpes a la cúpula responsable de los ataques del 7 de octubre, pero ocurre en el marco de un alto el fuego que debía reducir la violencia. Las autoridades sanitarias de Gaza documentan centenares de muertes desde la tregua y hospitales describen escenas de víctimas civiles en zonas urbanas. Los anuncios de bajas de líderes se suceden tras meses de vigilancia de inteligencia, mientras mediadores internacionales presionan por la plena implementación del acuerdo. El resultado inmediato es una nueva oleada de funerales, reclamos y preocupación humanitaria.
El Ejército israelí y el Shin Bet anunciaron que Izz al Din Al Haddad fue alcanzado en un ataque de precisión en la ciudad de Gaza, y EFE confirmó su muerte tras asistir al funeral donde también estaban los cuerpos de su mujer y su hija. Israel atribuye a Al Haddad la dirección de operaciones de la rama militar de Hamás y la retención de rehenes en la capital gazatí. Las autoridades militares dijeron que el bombardeo alcanzó además edificios residenciales. En total, las fuentes sanitarias registraron varias víctimas civiles en la noche del ataque.
Una semana después de designar a Mohamed Odé como nuevo jefe del ala militar, Israel anunció su eliminación en un bombardeo contra el norte de Gaza y afirmó haber seguido al blanco tras meses de vigilancia de inteligencia. El comunicado militar aseguró que varios edificios usados como refugio fueron atacados y que un cercano apartamento perteneciente a un miembro implicado en los ataques de 7 de octubre fue igualmente alcanzado. Israel presentó la operación como parte de una campaña para desarticular la estructura que planificó la masacre de 2023.
El Ministerio de Salud de Gaza y hospitales como Shifa registraron múltiples víctimas tras los bombardeos: en días recientes informaron de muertos y decenas de heridos atendidos en instalaciones de la capital. La Media Luna Roja Palestina trasladó al menos a 20 heridos a hospitales de campaña, según reportes, y los servicios de emergencia describen zonas urbanas con escombros y cuerpos. La acumulación de fallecidos desde el inicio de la ofensiva sigue agravando la crisis humanitaria en la Franja.
El gobierno israelí defendió las operaciones como órdenes de sus más altas autoridades políticas y de seguridad, y atribuyó a los comandantes eliminados un papel en la planificación del 7 de octubre y en la retención de rehenes. El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz respaldaron las acciones, que las fuerzas israelíes describen como precisas y necesarias para la seguridad. Katz, en sus mensajes públicos sobre otro de los líderes abatidos, empleó un lenguaje punitivo que subraya la carga política interna de estas operaciones.
“se reunirá con sus cómplices en la profundidad del infierno”— Israel Katz
Hamás, por su parte, confirmó al menos oficiosamente la muerte de Al Haddad y calificó al comandante como un «mártir» en declaraciones internas, mientras que la organización sigue ajustando su liderazgo tras una serie de asesinametos selectivos previos. En los últimos años la cadena de reemplazos al frente de las Brigadas Al Qassam ha sido constante, lo que según analistas del conflicto complica la gobernanza militar interna y la dinámica de represalia. La ausencia de comunicados públicos coordinados añade incertidumbre sobre las decisiones tácticas futuras de la organización.
“mártir”— Hamás
Las cifras de víctimas varían según las fuentes: el Ministerio de Salud de Gaza informó de 904 muertos desde el 11 de octubre y más de 72.700 desde el inicio de la ofensiva de 2023, mientras que agencias internacionales citan balances más bajos —entre 850 y 870 muertos— desde la entrada en vigor del alto el fuego. La discrepancia complica la evaluación independiente del impacto real de los ataques recientes.
El próximo hito será comprobar si los mediadores internacionales logran que Israel y Hamás respeten plenamente los términos del alto el fuego y si nuevas operaciones selectivas provocan una escalada. Observadores también seguirán de cerca los funerales y las reacciones internas en la Franja, que podrían marcar la próxima ronda de decisiones militares y humanitarias.