Bombardeos y prórroga: la tregua frágil entre Israel y Líbano
Pese a una extensión de 45 días del alto el fuego, ataques continuos en el sur libanés siguen causando víctimas y desplazamiento masivo.
- 01Víctimas en Nabatiyé
- 02Ataques a vehículos
- 03Reclamación militar israelí
- 04Negociaciones en Washington
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
En la última semana se multiplicaron los ataques aéreos y por misiles en el sur del Líbano, con decenas de muertos —incluidos niños y trabajadores sanitarios— pese a la extensión del alto el fuego. El distrito de Nabatiyé y tramos de la autopista costera entre el sur y Beirut volvieron a registrar bombardeos que alcanzaron vehículos y viviendas. El Ministerio de Salud Pública libanés y la Defensa Civil atribuyeron muertes a acciones israelíes; por su parte, el Ejército israelí reivindicó impactos contra objetivos de Hizbulá. Estados Unidos medió la prórroga de la tregua y convocó nuevas rondas diplomáticas y un encuentro militar.
La continuidad de los ataques durante una tregua formalizada en abril expone la fragilidad del cese de hostilidades y agrava una crisis humanitaria ya masiva: miles de muertos, cientos de trabajadores sanitarios fallecidos y más de un millón de desplazados. La prórroga negociada en Washington busca contener la violencia, pero los incidentes —desde impactos a autos en carreteras hasta bombardeos en poblaciones— mantienen la presión sobre las delegaciones y la urgencia de acuerdos de seguridad verificables. El resultado de las próximas reuniones militares y diplomáticas será clave para que la tregua deje de ser solamente una pausa.
Víctimas en Nabatiyé
Una serie de ataques en el distrito de Nabatiyé dejó docenas de muertos y heridos en días recientes; el Ministerio de Salud Pública libanés atribuyó al menos trece fallecidos en nuevos bombardeos que afectaron a las ciudades de Nabatiyé, Jebchit y Kfar Dunin. El departamento sanitario denunció además que un ataque alcanzó a un equipo de la Defensa Civil y causó la muerte de personal sanitario mientras intentaban rescatar a un herido. El saldo de víctimas en el sur se suma a un recuento acumulado que las autoridades libanesas actualizan diariamente y que el ministro Rakan Nasreddine ha usado para advertir sobre la magnitud de la crisis sanitaria.
Ataques a vehículos
En la autopista costera que conecta el sur del país con Beirut se registraron varios ataques selectivos contra vehículos que causaron al menos ocho muertos, entre ellos dos niños, y dejaron coches calcinados en puntos a entre 20 y 30 kilómetros de la capital. El Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano informó que las embestidas se concentraron en localidades como Barja, Jiyeh y Saadiyat, y difundió imágenes de los automóviles destruidos; estas acciones evidencian el alcance de los ataques más allá de la franja fronteriza inmediata.
Reclamación militar israelí
El Ejército de Israel dijo haber atacado más de 440 objetivos de Hizbulá en la última semana y aseguró haber dado de baja a más de 220 miembros del grupo en operaciones en el sur libanés, al tiempo que ordenó evacuaciones en áreas próximas a Tiro. Las Fuerzas de Defensa de Israel justificaron las acciones como respuestas a ataques y al lanzamiento ocasional de drones explosivos hacia territorio israelí, aunque no siempre explicitó la identificación de cada blanco ni los criterios para distinguir objetivos militares de zonas civiles.
Negociaciones en Washington
Las delegaciones de Líbano e Israel acordaron en Washington prorrogar por 45 días el alto el fuego tras dos jornadas de conversaciones auspiciadas por la Administración de Estados Unidos; Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, describió las sesiones como productivas. El embajador de Israel en Washington, Michael Leiter, calificó los encuentros de “francos y constructivos” y enfatizó la necesidad de avanzar en seguridad y política, mientras ambas misiones pactaron nuevas rondas diplomáticas para consolidar la tregua.
El actual ciclo de violencia se reactivó el 2 de marzo en el marco de la guerra contra Irán y desde entonces las autoridades libanesas han contabilizado cerca de tres mil muertos y miles de heridos, mientras organismos internacionales alertan sobre un desplazamiento de alrededor de 1,2 millones de personas. Edouard Beigbeder, director regional de Unicef para Oriente Medio y Norte de África, señaló que 200 niños han muerto desde el inicio de los ataques y advirtió sobre las consecuencias psicosociales a largo plazo; ACNUR y el Ministerio de Salud pública han venido registrando además pérdidas significativas en personal sanitario.
Las partes discrepan sobre la naturaleza de los blancos y el recuento de víctimas: las autoridades libanesas y organismos humanitarios destacan numerosos civiles y sanitarios entre los muertos, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel reportan bajas de combatientes de Hizbulá y atacan lo que describen como infraestructuras militares. Además, los balances de fallecidos y heridos varían según la fecha del informe —oscilan en los comunicados entre cifras próximas a 2.880 y casi 2.990 muertos— porque los conteos se actualizan diariamente.
Las delegaciones acordaron nuevas citas que marcarán el calendario de verificación de la tregua: el Departamento de Estado y las misiones anunciaron una reunión militar en el Pentágono el 29 de mayo y una nueva ronda diplomática entre Líbano e Israel los días 2 y 3 de junio. Esos encuentros servirán para precisar mecanismos de seguridad en la frontera, posibles mapas de retirada o zonas desmilitarizadas y procedimientos de verificación, y serán observados de cerca por organismos humanitarios que exigen acceso y protección para civiles y trabajadores sanitarios.