La clasificación israelí en Viena reaviva tensiones políticas y boicots culturales que dividen a países, artistas y organizadores.
Israel se clasificó para la final del Festival de Eurovisión 2026 tras la primera semifinal celebrada el martes en Viena, donde Noam Bettan, de 28 años, interpretó “Michelle” ante una mezcla de ovaciones y abucheos; durante la introducción se corearon consignas contra Israel y la organización expulsó a una persona por gritar y a otras tres por comportamiento disruptivo. Junto a Israel avanzaron Bélgica, Croacia, Finlandia, Grecia, Lituania, Moldavia, Polonia, Serbia y Suecia; San Marino, con la aparición especial de Boy George, no logró pasar.
La participación israelí ha desatado un boicot internacional: cinco países —España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia— decidieron restarse del concurso tras la votación de las cadenas que integran la Unión Europea de Radiodifusión (UER) para mantener a Israel en la edición. Mientras cientos de manifestantes se desplegaban en las calles de Viena con lemas como “No stage for genocide”, Amnistía Internacional calificó de “acto de cobardía” que la UER no suspendiera a Israel y más de 1.100 artistas, entre ellos Brian Eno, Massive Attack, Roger Waters y Peter Gabriel, firmaron una carta pidiendo boicot. Tras clasificar, Bettan dijo haber escuchado abucheos y vítores y que el apoyo lo “levantó el ánimo”.
La final se celebrará este sábado en Viena; la segunda semifinal, prevista para el jueves, definirá otros diez finalistas, mientras que los cinco grandes contribuyentes financieros —Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y España— tienen asegurado su lugar, aunque España anunció su retirada del concurso. Queda por verse cómo influirán las bajas y las protestas en la ceremonia y en la cobertura pública del festival.