La disputa por 160.000 km² ricos en petróleo llega a la Corte Internacional y tensiones diplomáticas entre Guyana y Venezuela.
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, afirmó en la ceremonia del 60.º aniversario de su independencia, celebrada en la región del Esequibo, que «el Esequibo es de Guyana» y que «seguirá siendo guyanés». En paralelo, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, viajó a La Haya para participar en las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) donde Caracas cuestiona la validez del Laudo Arbitral de 1899. La Cancillería venezolana respondió calificando las declaraciones de Ali como una «falsificación de la verdad». El caso, que Guyana llevó a la CIJ en 2018, involucra una región de unos 160–169.000 kilómetros cuadrados y ha escalado desde descubrimientos petroleros.
La disputa no es simbólica: el Esequibo constituye cerca de dos terceras partes del territorio de Guyana y aloja recursos energéticos que reavivaron el conflicto tras hallazgos de ExxonMobil en 2015. La CIJ debe dirimir la validez del laudo de 1899, pero Caracas niega la competencia del tribunal y reclama negociaciones bajo el Acuerdo de Ginebra de 1966. El resultado legal afectará soberanías, inversiones petroleras y la estabilidad diplomática en la región del Caribe suramericano. Mientras, las declaraciones públicas de ambos gobiernos intensifican la polarización.
Irfaan Ali pronunció su mensaje la noche previa al acto central del aniversario en Fort Island, una localidad dentro del territorio en disputa, y sostuvo que la defensa de la soberanía guyanesa se hará «a través de los tribunales y la diplomacia, y jamás mediante la guerra». Su discurso invocó el Laudo Arbitral de 1899 como fundamento legal y buscó afirmar control y legitimidad ante la población. La presencia del presidente en la región subrayó la estrategia de Georgetown de visibilizar administración y soberanía territorial.
“El Esequibo es de Guyana. Nunca ha sido venezolano, ni tampoco español”— Irfaan Ali
Delcy Rodríguez arribó a Países Bajos acompañada por miembros de su delegación, entre ellos el canciller Yván Gil, para participar en las jornadas de la CIJ que se celebraron entre el 4 y el 11 de mayo. Rodríguez defendió ante audiencias y en redes la titularidad venezolana sobre la Guayana Esequiba y reiteró que Caracas reivindicará «sus derechos legítimos e históricos». Su presencia buscó consolidar una postura política interna y externa frente al litigio internacional.
“Ha quedado muy claro que el único que tiene titularidad sobre ese territorio es Venezuela”— Delcy Rodríguez
En reacción oficial, la Cancillería venezolana emitió un comunicado que rechazó las declaraciones de Ali como «provocadoras y delirantes» y señaló que lo dicho desde la región administrada por Guyana es una «falsificación de la verdad». El texto recordó la posición de Caracas sobre la nulidad del laudo de 1899 y defendió que la solución debe pasar por negociaciones basadas en el Acuerdo de Ginebra de 1966. La nota confirma la postura diplomática firme de Venezuela ante el litigio.
“falsificación de la verdad”— Cancillería de Venezuela
El proceso ante la CIJ se abrió en 2018 cuando Guyana solicitó que la Corte declare la validez y efecto vinculante del Laudo Arbitral de 1899; la Corte ya resolvió en fases anteriores su competencia en 2020 y 2023. Las audiencias orales de principios de mayo permitieron a ambas partes exponer argumentos históricos y jurídicos sobre la delimitación fronteriza. De fondo está la tensión entre soluciones judiciales internacionales y la demanda venezolana por negociaciones bilaterales.
El hallazgo de hidrocarburos en 2015 impulsó la disputa y atrajo inversiones petroleras que hacen el resultado del litigio relevante para empresas y economías nacionales. Guyana administra actualmente la mayor parte del Esequibo y ha concedido licencias de exploración, mientras que Caracas advierte que activará recursos diplomáticos, políticos y jurídicos para reclamar lo que considera derechos históricos. Esa dinámica convierte a la disputa en un caso con implicancias económicas y geopolíticas más allá de la retórica nacionalista.
Las fuentes discrepan sobre la titularidad del Esequibo: Guyana invoca la validez del Laudo Arbitral de 1899 y la jurisdicción de la CIJ; Venezuela sostiene que ese laudo es nulo, denuncia un «despojo fraudulento» y niega la competencia del tribunal. Además, mientras Georgetown busca una resolución judicial definitiva, Caracas insiste en resolver el conflicto por negociaciones amparadas en el Acuerdo de Ginebra de 1966.
El próximo hito observable será la decisión escrita de la CIJ sobre la validez del laudo de 1899 y sus efectos prácticos sobre la delimitación, tras las audiencias de mayo. Paralelamente, la región seguirá atenta a gestos diplomáticos y a si Venezuela mantiene su negativa a reconocer un fallo que no cumpla sus expectativas; ambas acciones marcarán el ritmo de la disputa en los meses siguientes.