El expresidente apeló una condena por presunta financiación de Gadafi; el tribunal de apelación fijó sentencia para noviembre.
El expresidente Nicolas Sarkozy insistió en su inocencia este miércoles en el último día del juicio de apelación en París y su defensa calificó de “novela grotesca” las acusaciones de financiación libia de la campaña de 2007, mientras la Fiscalía pidió siete años de cárcel, cinco de inhabilitación y 300.000 euros de multa para el exmandatario. El tribunal de primera instancia lo condenó el año pasado a cinco años de prisión y su ingreso en prisión provisional —veinte días— y posterior liberación bajo control judicial marcaron ya la dimensión pública y penal del caso.
La Fiscalía, representada por el fiscal Rodolphe Juy-Birmann, afirmó que Sarkozy fue el “instigador” y el principal beneficiario de un supuesto acuerdo con Muamar Gadafi para obtener fondos a cambio de gestiones destinadas a aliviar la situación judicial de Abdallah Senoussi; ese relato se apoya en dos reuniones secretas a finales de 2005 entre Claude Guéant, Brice Hortefeux y el lugarteniente de Gadafi. Frente a esa tesis, el abogado Christophe Ingrain sostuvo que no hubo dinero libio en la campaña ni en el patrimonio de Sarkozy y anunció que la defensa demostrará su inocencia durante los alegatos.
La audiencia de apelación, que comenzó en marzo, culminará con una sentencia prevista para el 30 de noviembre y allí quedará resuelta si la pena solicitada por la Fiscalía se impone o si se confirma la condena previa; la resolución también afectará la petición de inhabilitación y la situación procesal de los demás nueve acusados, entre ellos los colaboradores cercanos a Sarkozy. El expresidente llega a esa fecha con antecedentes de otras condenas firmes y medidas de control judicial aplicadas en 2025.