Rusia lanzó 600 drones y 90 misiles, incluido el Oreshnik; el bombardeo dañó infraestructura y dejó muertos y decenas de heridos.
Rusia lanzó durante la madrugada uno de sus ataques más intensos contra Kiev desde 2022, empleando cerca de 690 aparatos de ataque —90 misiles y 600 drones— y, según Kiev, el misil hipersónico Oreshnik. Explosiones sacudieron distintos distritos, provocaron incendios, daños en edificios residenciales y cortes en redes de servicio, mientras se reportaron al menos cuatro fallecidos y decenas de heridos. Autoridades ucranianas afirmaron haber derribado centenares de drones y decenas de misiles, aunque restos de proyectiles alcanzaron metro, escuelas y mercados. El ataque se produjo tras advertencias previas de la presidencia ucraniana y de la embajada de Estados Unidos sobre una ofensiva inminente.
La inclusión del misil Oreshnik —un sistema de alcance intermedio con capacidad para portar ojivas múltiples— transforma el bombardeo en un gesto de alta carga estratégica y simbólica que ha encendido alarmas internacionales. El ataque golpea infraestructura civil clave y refugios, complicando la protección de la población y aumentando la presión diplomática sobre Moscú. La Unión Europea ya ha discutido endurecer sanciones y la comunidad internacional observa si la ofensiva marcará una escalada sostenida en la guerra.
En la ciudad, el alcalde Vitali Klitschko informó daño en múltiples distritos: incendios en edificios residenciales, fragmentos de misiles que cayeron sobre escuelas y el derrumbe parcial de elementos estructurales en al menos un condominio. Klitschko actualizó durante la madrugada cifras locales —dos muertos y 56 heridos en Kiev ciudad— y describió rescates de personas atrapadas en refugios y subterráneos. Servicios de emergencia trabajaron para controlar incendios y verificar estaciones de metro usadas como refugio, mientras equipos de rescate buscaban posibles víctimas bajo escombros.
La Fuerza Aérea de Ucrania describió la ofensiva como el empleo de 90 misiles y 600 drones de varios tipos, y reportó que parte de los lanzamientos fueron interceptados por las defensas antiaéreas ucranianas. Las autoridades ucranianas afirmaron haber derribado centenares de drones y decenas de misiles —cifras que los comunicados militares precisaron en distintas actualizaciones— aunque restos alcanzaron infraestructura crítica, como estaciones de metro y suministros de agua. Kiev señaló además que el sistema de metro sufrió daños en dos accesos, obligando a revisar la seguridad de los refugios subterráneos.
Moscú justificó la operación como represalia por un ataque ucraniano en Lugansk que, según autoridades rusas, dejó decenas de muertos, y el Ministerio de Defensa ruso dijo que los objetivos eran instalaciones de mando y empresas de defensa. El subjefe del Consejo de Seguridad ruso y expresidente Dmitri Medvédev aseguró que la ofensiva respondía a lo que calificó de ‘terrorismo’ ucraniano y presentó los bombardeos como legítima reacción. Kiev rechazó haber atacado objetivos civiles y sostuvo que el objetivo ucraniano anterior fue una unidad de drones rusa, negando haber tenido intención de golpear a civiles.
La alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, condenó el uso confirmado del misil Oreshnik y lo calificó como una “táctica política alarmista y temeraria maniobra nuclear al límite”, mientras la UE discutía un nuevo paquete de sanciones contra entidades vinculadas a la producción de misiles. Al mismo tiempo, la embajada de Estados Unidos en Kiev había advertido a sus nacionales sobre un posible ataque aéreo significativo, y diplomáticos occidentales elevaron llamadas para intensificar la presión sobre Moscú. Las reacciones europeas y las alertas consulares anticipan gestos diplomáticos en las próximas sesiones del bloque.
““táctica política alarmista y temeraria maniobra nuclear al límite””— Kaja Kallas
Las fuentes difieren en las cifras exactas: algunos reportes locales actualizaron a cuatro fallecidos y decenas de heridos, mientras que en ataques previos durante el mismo ciclo de violencia se han citado cifras mayores (hasta 14 o más muertos en asaltos diurnos). Moscú afirma que el ataque respondió a una ofensiva ucraniana que dejó 21 muertos en Lugansk, versión que Kiev niega, afirmando que sólo apuntó a una unidad militar rusa. También varían los conteos de aparatos derribados según cada comunicado militar.
El próximo hito es la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE —anunciada para la semana entrante— donde se evaluará un paquete adicional de sanciones y posibles medidas contra redes industriales de misiles rusas. En lo operativo, Kiev continuará las tareas de búsqueda y verificación de daños en la infraestructura crítica y publicará nuevas cifras de víctimas y material derribado conforme avance la noche.