La carrera lunar se acelera: bases, cohetes y largas estancias
Contratos, vuelos de prueba y una misión china de un año marcan esta semana la nueva fase internacional hacia la Luna.
- 01Contratos para la base
- 02La misión Moon Base One
- 03Starship V3 en pruebas
- 04Shenzhou-23 y estancias largas
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
En menos de una semana se combinaron anuncios y pruebas que redefinen la carrera lunar: la NASA adjudicó contratos privados para comenzar la construcción de una base en el polo Sur, SpaceX completó una prueba clave de su Starship V3 y China envió y acopló la misión tripulada Shenzhou-23, que incluye el primer experimento anual de larga duración. Los planes de la agencia estadounidense proyectan primeros alunizajes robotizados antes de fin de año y fases de construcción que se extenderán hasta la década de 2030. Las empresas Blue Origin, Astrobotic, Intuitive Machines, Firefly y SpaceX aparecen como protagonistas comerciales en una agenda que mezcla contratos, demostraciones tecnológicas y pruebas humanas prolongadas. El movimiento simultáneo de actores públicos y privados acelera decisiones técnicas y calendarios diplomáticos que definirán quién controla infraestructura y servicios en la órbita y la superficie lunar.
La conjunción de contratos para infraestructura lunar, vuelos de prueba de cohetes superpesados y misiones tripuladas de larga duración acelera la necesidad de normas operativas, logística y potencia energética en la Luna. La NASA plantea una base expandible en el polo Sur con misiones robotizadas iniciales financiadas por empresas privadas, mientras que SpaceX y Blue Origin compiten por proveer hardware crítico. Al mismo tiempo, China valida capacidades humanas de larga duración en Tiangong, un paso técnico y simbólico hacia su objetivo de un alunizaje tripulado antes de 2030. Esa concurrencia eleva a prioridades técnicas por resolver: energía, comunicaciones y seguridad en entornos extremos.
Contratos para la base
La NASA adjudicó cientos de millones de dólares a varias empresas para suministrar aterrizadores, rórvers y drones que servirán a la primera fase de construcción en el polo Sur lunar. Blue Origin proveerá alunizadores para trasladar vehículos lunares fabricados por Astrolab y Lunar Outpost; Firefly suministrará los primeros drones, y otras firmas como Intuitive Machines y Astrobotic también integran la cadena logística prevista. Carlos García Galán, ejecutivo del programa Moon Base de la agencia, describió una visión de la base como una extensión de cientos de millas cuadradas con constelaciones satelitales, róvers y drones que sostendrán comunicaciones, navegación y observación. Ese paquete contractual busca tener hardware robotizado en superficie antes de que los astronautas lleguen en misiones posteriores.
La misión Moon Base One
La primera pieza en llegar será un alunizador privado de Blue Origin, el Mark One Endurance, programado para despegar entre septiembre y noviembre y posarse en la cresta del cráter Shackleton, en el polo Sur lunar. El proyecto, denominado Moon Base One, transportará cargas científicas de la NASA y servirá para demostrar capacidades críticas que reduzcan riesgos para futuros aterrizajes humanos, según explicó Jared Isaacman durante la presentación del plan. Esa misión forma parte de una cadena que hasta 2029 incluiría 25 lanzamientos y 21 alunizajes destinados a mover más de cuatro toneladas de material en fases iniciales. Los planes anticipan etapas sucesivas (2029–2032 y 2032 en adelante) con incrementos de masa trasladada hasta alcanzar presencia humana continua.
Starship V3 en pruebas
SpaceX completó el duodécimo vuelo de prueba de Starship V3 desde Starbase en Texas, estrenando la nueva configuración V3 en la etapa superior y el propulsor Super Heavy, y desplegó decenas de satélites de prueba de Starlink durante la maniobra orbital. Dan Huot, portavoz de la compañía, informó que la etapa superior amerizó en el océano Índico tras perder uno de sus seis motores y que la re‑ignición de un Raptor en vacío no se logró, un objetivo no cumplido para esta misión. El propulsor Super Heavy se separó y aterrizó en el Golfo de México de forma no capturada; la prueba representa un paso importante pese a problemas técnicos previos y a tests anteriores que terminaron en fallos explosivos. SpaceX vincula estas pruebas a futuros lanzamientos comerciales y a sus contratos con la NASA para vuelos lunares.
Shenzhou-23 y estancias largas
China lanzó la misión Shenzhou-23 y la nave se acopló con éxito al módulo Tianhe de la estación Tiangong, incorporando a la tripulación a la actividad científica en órbita. Lai Ka-ying, Zhu Yangzhu y Zhang Zhiyuan integran la tripulación; Lai es la primera astronauta procedente de Hong Kong seleccionada para volar con el programa. La misión incluye más de cien experimentos en ciencias de la vida, materiales y medicina espacial, y pone en marcha el primer experimento de permanencia anual del programa tripulado chino, diseñado para estudiar la adaptación humana a estancias muy largas. China mantiene su objetivo de un alunizaje tripulado antes de 2030 y usa Tiangong para verificar tecnologías necesarias para ese esfuerzo.
Los anuncios ocurren tras la misión Artemis II de abril, que llevó a cuatro astronautas a un vuelo alrededor de la Luna y dejó a la NASA concentrada en pruebas orbitarias para Artemis III. La agencia ha reajustado calendarios por retrasos en los desarrollos de vehículos comerciales y en la evaluación del escudo térmico de Orión; Artemis III ahora se plantea como un ensayo en órbita que probará acoplamientos y soporte vital antes de un posible descenso humano en 2028. En paralelo, SpaceX ha alternado pruebas exitosas y fallidas de Starship durante los últimos años, y China ha incrementado la duración de sus estancias en Tiangong como paso hacia su meta lunar. Carlos García Galán y otros responsables han enfatizado la necesidad de redes de comunicaciones y generación de energía (solar y nuclear) para sostener operaciones permanentes en la Luna.
Hay discrepancias menores en el relato técnico de la prueba de Starship: algunos reportes describen el despliegue de 22 simuladores de satélites, mientras otros detallan la operación como 20 satélites más dos unidades actualizadas, y las cuentas difieren ligeramente sobre si se logró reencender un motor Raptor en el vacío. También varían las valoraciones sobre el éxito general: algunos textos subrayan el amerizaje controlado como triunfo, otros enfatizan el fallo de re‑ignición como un objetivo no cumplido.
Hitos próximos a observar: entre septiembre y noviembre de 2026 está programado el envío del alunizador Mark One Endurance de Blue Origin para iniciar el montaje robotizado en Shackleton; en la segunda mitad del año SpaceX busca poner en marcha vuelos comerciales regulares de Starship tras completar la campaña de pruebas y avanzar en trámites ante la SEC; la NASA mantiene la ventana de Artemis III para mediados de 2027 como ensayo orbital de acoplamiento y sistemas de Orión; y en Tiangong se decidirá durante la misión quién cumplirá la prueba de permanencia anual, cuyo desarrollo será clave para los planes de larga duración de China.