Irán y EE. UU.: avances frágiles y amenazas en Ormuz
Progresos diplomáticos coexistieron con exigencias duras, amenazas militares y el anuncio de peajes en el estrecho de Ormuz.
- 01Diplomacia en movimiento
- 02Condiciones contrapuestas
- 03Presión militar y Ormuz
- 04Ambigüedad estadounidense
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Irán y Estados Unidos reportan avances en conversaciones mediadas por Pakistán, pero ambas partes descartan por ahora una firma inminente y mantienen posiciones contrapuestas. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, viajó a Doha para coordinar con socios regionales justo cuando Teherán reconoce “conclusiones sobre gran parte” de los asuntos en discusión. Washington calificó la última propuesta iraní de “inaceptable” y, según la agencia Fars, habría planteado condiciones duras sobre el uranio y compensaciones. Al mismo tiempo, Irán endureció su presencia en el estrecho de Ormuz con un mecanismo oficial para gestionar el tránsito.
La negociación, mediada por Pakistán, combina diplomacia y coerción: Irán ofrece un plan de paz amplio y condiciona la calma a concesiones políticas y económicas, mientras Estados Unidos exige garantías duras sobre el programa nuclear y rechaza partes de la propuesta. Esa dinámica explica por qué los contactos siguen —mensajes intercambiados con lentitud, según Teherán— pero sin fecha para una segunda reunión en Islamabad. La simultaneidad de avances en la mesa y de medidas en el terreno, como el nuevo control de Ormuz, aumenta el riesgo de desconfianza y retrocesos.
Diplomacia en movimiento
Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, viajó a Qatar para coordinar con autoridades regionales cuando Teherán reconoce “conclusiones sobre gran parte” de los asuntos con Washington, si bien niega que la firma sea inminente. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, atribuye los avances a “múltiples semanas” de conversaciones mediadas por Pakistán y advierte que las negociaciones se centran en poner fin a la guerra, no en el programa nuclear. Irán descarta por ahora un desplazamiento a Pakistán para firmar y pide que la comunidad internacional respalde un mecanismo que garantice la libertad de paso en Ormuz.
Condiciones contrapuestas
Teherán presentó una propuesta de 14 puntos que incluye retirada de fuerzas, descongelamiento de activos y reparaciones; Washington la calificó de “inaceptable” y, según la agencia Fars, respondió con exigencias duras: entrega de uranio altamente enriquecido, límites a instalaciones nucleares y renuncia a compensaciones. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirma que los mensajes con Estados Unidos se siguen intercambiando “lentamente” y denuncia posiciones maximalistas del otro lado, mientras advierte que la confianza es el principal obstáculo para avanzar.
Presión militar y Ormuz
Mientras negocian, Irán mantiene un discurso de disuasión: Reza Talaei-Nik, portavoz del Ministerio de Defensa, advirtió que cualquier nueva agresión recibirá una respuesta “decisiva” y afirmó que la repetida huida de buques estadounidenses prueba la capacidad iraní. En paralelo, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional puso en marcha la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), que anuncia un sistema de peajes y control del tránsito, y Ebrahim Azizi, de la comisión de Seguridad del Parlamento, explicó que el uso del dólar quedará prohibido en esos pagos.
Ambigüedad estadounidense
El presidente Donald Trump alterna rechazo tajante y optimismo: calificó la propuesta iraní de “inaceptable” y, al mismo tiempo, aseguró esperar un acuerdo “muy pronto” y ofreció la posibilidad de una suspensión nuclear de 20 años con garantías. En Washington, además, el Senado aprobó por primera vez una resolución para limitar los poderes de guerra del presidente, un factor que podría condicionar cualquier escalada militar y la credibilidad de las ofertas presidenciales.
El diálogo entre Irán y Estados Unidos comenzó tras el alto el fuego pactado el 8 de abril y desde entonces ha sido mediado por Pakistán; Mohsin Naqvi, ministro del Interior paquistaní, viajó a Teherán para transmitir mensajes en medio de la negociación. El proceso ya vivió un primer cara a cara en Islamabad, pero no hay fecha para una segunda reunión porque Teherán reclama el fin de acciones que considera violaciones del alto el fuego, como el asalto a buques en el golfo. La Organización Internacional de Energía Atómica figura en el debate técnico sobre el programa nuclear, aunque Irán insiste en que su programa es pacífico y no busca armas.
Las fuentes discrepan sobre el alcance real de los avances: Irán habla de “conclusiones sobre gran parte” de los temas, mientras Estados Unidos rechaza partes de la propuesta y, según Fars, exige entrega de uranio enriquecido y renuncia a compensaciones. También hay versiones encontradas sobre la inmediatez de una firma: Teherán la descarta; Trump afirma que un acuerdo podría estar “muy pronto”.
Observar si se confirma una segunda reunión en Islamabad y, en su caso, la fecha y agenda precisas; seguir las notificaciones en tiempo real de la PGSA sobre el tránsito en Ormuz y la materialización del sistema de peajes; y monitorear si Washington responde formalmente a la propuesta iraní tras las exigencias reportadas por Fars. También habrá que ver si el Senado estadounidense traduce la resolución de límites a los poderes de guerra en cambios de política que afecten la credibilidad de cualquier oferta de Trump.