Fontaine asume en Codelco entre crisis y controles
Nuevo directorio asume con mandato de auditoría, revisión financiera y apertura a alianzas público‑privadas; Gobierno descarta privatizar.
- 01Nombramiento y perfiles
- 02Diagnóstico del nuevo presidente
- 03Mandato de auditorías
- 04Reacciones políticas y laborales
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
El economista Bernardo Fontaine fue designado por el Presidente José Antonio Kast como presidente del directorio de Codelco y asumió su mandato en medio de una crisis de gobernanza, revisión de cifras y un mandato explícito de investigar irregularidades internas. El biministro Daniel Mas afirmó que la intención es recuperar control, mejorar productividad y hacerse cargo de la deuda, mientras el Gobierno rechazó planes de privatización inmediata. Fontaine describió a la empresa como “con una mochila de plomo” y puso la revisión financiera y las alianzas público‑privadas en el centro de su agenda. La nueva mesa incluye además a Luz Granier, Alejandro Canut y al representante de los trabajadores Daniel Díaz.
Codelco es la principal palanca fiscal y laboral de Chile: su producción y gestión financiera afectan ingresos tributarios, empleo y proyectos de inversión estratégica como el litio. La nueva mesa tiene mandato explícito de auditar cuentas, aclarar la contabilización de producción de diciembre de 2025 y detener el deterioro en proyectos estructurales y costos. El Gobierno apuesta a control financiero y cooperación con privados para revertir la caída productiva, pero la renovación también alimenta un debate político sobre el rol estatal en la minería.
Nombramiento y perfiles
El Presidente José Antonio Kast designó a Bernardo Fontaine como presidente del directorio y completó la mesa con Luz Granier y Alejandro Canut; la incorporación del dirigente Daniel Díaz como representante de los trabajadores cierra la nómina para los próximos cuatro años. Fontaine es economista y exconvencional, con trayectoria en directorios empresariales; Granier aporta experiencia en infraestructura y energía; Canut llega con especialización en derecho minero. El Ejecutivo presentó el relevo como un giro hacia una gestión más rigurosa en finanzas y gobierno corporativo.
Diagnóstico del nuevo presidente
Bernardo Fontaine calificó la situación de la estatal como una empresa que “corre con una mochila de plomo” y señaló la necesidad de alivianar costos y deuda; planteó prioridades que incluyen seguridad, productividad y alianzas público‑privadas. El ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, coincidió en que la corporación requiere retomar el control y mejorar su estructura de costos, y el ministro de Hacienda Jorge Quiroz valoró la llegada de Fontaine para enfrentar los problemas heredados. Fontaine adelantó una revisión financiera profunda y buscará implementar medidas para reforzar la sostenibilidad de Codelco.
Mandato de auditorías
El nuevo directorio llega con un mandato expreso de investigar irregularidades detectadas en una auditoría interna sobre la contabilización de producción de diciembre de 2025 y de ordenar auditorías externas si resulta necesario. El biministro Mas anunció que los directores asumirán con la misión de recabar información que permita aclarar la sobreestimación y adoptar las acciones correspondientes. La Fiscalía ya investiga eventuales irregularidades vinculadas a la sobreproducción detectada, lo que añade presión legal y reputacional sobre la compañía.
Reacciones políticas y laborales
El nombramiento fue defendido por el Ejecutivo como respuesta a problemas operativos y financieros, pero generó críticas desde la oposición: el exministro Nicolás Grau cuestionó la elección y alertó sobre sus implicancias políticas. Los sindicatos participaron en la selección del representante de los trabajadores y el elegido, Daniel Díaz, asumirá en el directorio con mandato hasta 2030, lo que busca blindar la representación laboral en decisiones clave. En el oficialismo se interpreta el relevo como una señal de mayor cercanía con el sector privado y de énfasis en eficiencia.
Codelco, nacionalizada en 1971, redujo su producción propia a alrededor de 1,3 millones de toneladas de cobre fino en 2025 desde niveles cercanos a 1,7 millones en 2019, mientras que la empresa ha enfrentado retrasos en proyectos estructurales y un aumento del endeudamiento pese a inversiones millonarias desde 2022. La corporación entregó al fisco montos relevantes en los últimos años, pero esas transferencias se dieron al mismo tiempo que creció la deuda, según el diagnóstico oficial; la confluencia de menores leyes del mineral, accidentes operacionales y sobrecostos explica el deterioro reciente. Ese antecedente explica el mandato de control y auditoría que trae la nueva dirección.
Existen dos fuentes de disputa: la magnitud de la sobreproducción detectada en diciembre de 2025 aparece con cifras dispares (reportes mencionan alrededor de 26.875 toneladas y otras fuentes hablan de cerca de 20.000 toneladas), y la interpretación política del cambio de directorio —el Gobierno descarta privatizar Codelco, mientras que sectores de la oposición temen que la apertura a privados marque un cambio de rumbo en el rol estatal.
En los próximos días y semanas habrá hitos concretos: los nuevos directores asumirán formalmente a fines de mayo (con fechas señaladas para el 26 y 27 de mayo), la mesa iniciará la auditoría interna y evaluará la contratación de auditorías externas, y la Fiscalía continuará la investigación sobre las eventuales irregularidades en la contabilización de producción. Habrá que seguir además decisiones sobre devolución de incentivos a ejecutivos implicados y cualquier ajuste a proyectos estructurales cuyo presupuesto y cronograma están en revisión.