Avanza al Senado tras votación maratónica; se rechazaron cuatro artículos clave durante la tramitación.
La Cámara de Diputadas y Diputados aprobó y despachó al Senado el proyecto de reconstrucción nacional este miércoles, con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención. La sesión se extendió varias horas y culminó con la votación en particular de la iniciativa impulsada por el Ejecutivo. Con el despacho, el texto inicia su segundo trámite constitucional en la Cámara Alta, fase en la que el Gobierno espera consolidar apoyos y eventuales perfeccionamientos. El avance se produce mientras el Ejecutivo lo presenta como respuesta a incendios y necesidades de infraestructura en regiones como Biobío y Ñuble.
La votación transforma la iniciativa en el principal foco legislativo del Ejecutivo porque reúne medidas para la reconstrucción tras incendios y para acelerar obras públicas. Sin embargo, durante la tramitación en particular se descartaron cuatro artículos que alteran aspectos de compras públicas, derechos de autor y la franquicia del Sence, lo que abre un espacio de negociación política. El despacho al Senado no zanja esos temas: promete más debate y posibles enmiendas en la Cámara Alta. El resultado obliga además a las fuerzas políticas a definir si se suman o buscan cambios sustantivos.
La Cámara de Diputadas y Diputados llevó a cabo la votación general y luego la particular, votando en bloque los principales ejes de la megarreforma. El resultado final fue de 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención; tras esa mayoría se procedió al despacho inmediato hacia el Senado. La votación marcó el cierre de una sesión caracterizada por cruces entre oficialismo y oposición y por intervenciones sobre el fondo y forma del proyecto. Con el trámite aprobado en la Cámara baja, el proyecto pasa ahora a discusión en la Cámara Alta.
Desde el Ejecutivo, el biministro Claudio Alvarado valoró el avance y emplazó a la oposición a sumarse al proceso de perfeccionamiento del texto en el Senado. Alvarado dijo que la aprobación demuestra capacidad de escuchar y de generar mayorías y defendió que la iniciativa busca ayudar a las zonas afectadas por incendios y la reconstrucción pendiente en Viña. En su intervención pública repitió el mensaje de apertura a propuestas y colaboración de todas las fuerzas políticas. Su llamado fue leído por el Gobierno como una invitación formal a negociar en la Cámara Alta.
““Sé que ha existido una oposición dura, pero nunca es tarde para recapacitar.””— Claudio Alvarado
Durante la votación en particular se rechazaron cuatro artículos que el Gobierno proponía incorporar a la megarreforma, aunque los ejes centrales del plan sí prosperaron. Entre las disposiciones rechazadas estuvieron la actualización de normas de compras públicas con mayores exigencias de probidad, una excepción al derecho de autor para análisis masivo de datos y dos artículos relacionados con la franquicia tributaria del Sence. Las votaciones contra esos artículos variaron, pero en todos los casos la mayoría de la Sala optó por mantener el estado actual de las normas.
Uno de los episodios puntuales en la jornada fue la abstención consignada en una de las votaciones particulares: la diputada Marlene Pérez (IND-UDI) registró la única abstención en el artículo que proponía eliminar el núcleo de la franquicia del Sence. Esas cifras reflejan la fragmentación de posiciones incluso dentro de bloques políticos que, en lo general, terminaron apoyando el proyecto. Los rechazos específicos dejan fuera del texto normas que el Ejecutivo esperaba usar para modernizar compras, regulación de datos y capacitación.
El Gobierno de José Antonio Kast vendió la iniciativa como un compromiso central de su agenda para acelerar obras y atender emergencias regionales, y ahora la defendió como un espacio de negociación abierta en el Senado. Desde la coalición oficialista señalaron que el despacho a la Cámara Alta es un primer paso que permite incorporar mejoras, mientras la oposición advierte que vigilará contenidos que afecten probidad y derechos laborales. Esa tensión marca el terreno político en que se desarrollará la próxima etapa de tramitación.
El próximo hito es la tramitación en el Senado: la Cámara Alta deberá programar el debate en comisión y en sala, donde se discutirán enmiendas y posibles reinclusiones de artículos rechazados. Las fuerzas políticas tendrán ahora la oportunidad de presentar indicaciones y de negociar plazos y fiscalizaciones para la ejecución de las obras. El calendario y el alcance de las modificaciones serán claves para determinar si el proyecto conserva el apoyo con que salió de la Cámara baja.