Su muerte obliga a repasar una carrera central del jazz: discos emblemáticos, colaboraciones históricas y prácticas en el puente Williamsburg.
Sonny Rollins, leyenda del jazz conocido como el “Coloso del saxofón”, murió el lunes 26 de mayo de 2026 en su residencia de Woodstock, Nueva York, a los 95 años, informó su promotora Terri Hinte en un comunicado; Hinte no precisó la causa del fallecimiento.
Nacido en Harlem el 7 de septiembre de 1930, Rollins pasó del piano al saxofón y vivió su periodo más productivo en los años cincuenta, acompañando a Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Max Roach y Miles Davis y grabando álbumes como Jazz Colossus (1956) y Tenor Madness; en 1959 se instaló a practicar en la pasarela del puente Williamsburg, donde forjó sesiones largas que alimentaron su sonido, descrito por algunos como un tono con vibrato ligero; la Biblioteca del Congreso incluyó en 2017 varias de sus grabaciones en el Registro Nacional de Grabaciones, subrayando su legado discográfico.
La promotora confirmó que no se han entregado detalles sobre la causa de la muerte ni sobre los arreglos fúnebres, por lo que quedan pendientes anuncios oficiales sobre ceremonias y homenajes; mientras tanto, su discografía y las referencias en archivos nacionales constituyen el primer registro público para recordar su influencia en generaciones de músicos.