Un abogado empresario con discurso de mano dura enfrentará a la izquierda en la segunda vuelta el 21 de junio.
Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, se impuso en la primera vuelta y avanzó a la segunda instancia presidencial en Colombia tras obtener alrededor del 43% de los votos y más de diez millones de sufragios, según los resultados del 31 de mayo; el avance lo coloca en un balotaje contra el líder de izquierda Iván Cepeda. De 47 años, De la Espriella lleva la campaña con su movimiento Defensores de la Patria y ha usado su propio patrimonio, obras empresariales y la recolección de miles de firmas para aspirar a la Casa de Nariño, mientras actúa con un amplio esquema de seguridad por amenazas recibidas en la contienda.
Su tránsito de penalista millonario a candidato de mano dura ha estado marcado por la defensa de clientes de alto perfil —entre ellos Álvaro Uribe y, hasta hace años, Álex Saab— y por la promesa de medidas contundentes contra el narcotráfico y los grupos armados: fumigaciones, bombardeos a campamentos y marítimos y la construcción de megacárceles, medidas que De la Espriella enmarca como la respuesta al ‘narcoterrorismo’ y que compara con modelos de seguridad de líderes como Nayib Bukele y con políticas de Donald Trump y Javier Milei. Para la fórmula vicepresidencial escogió a José Manuel Restrepo, cuyo perfil técnico busca dar aplomo a la papeleta.
El próximo hito es la segunda vuelta fijada para el 21 de junio, cuando se decidirá si el discurso de seguridad y la imagen de outsider empresarial de De la Espriella bastan frente a la oferta de continuidad de la izquierda; al mismo tiempo su cercanía pública con figuras políticas tradicionales —incluyendo apoyos de exmandatarios y del clan Char— plantea la interrogante sobre hasta qué punto su proyecto seguirá sosteniéndose en la retórica antiélite que promovió durante la campaña.