Pacientes procedentes de República Democrática del Congo y Uganda están aislados; resultados de laboratorio definirán el riesgo real.
Autoridades sanitarias brasileñas activaron protocolos tras detectar dos pacientes con síntomas compatibles con ébola: un hombre de 37 años que llegó desde la República Democrática del Congo y otro procedente de Uganda. El primero está internado en el Instituto de Infectología Emílio Ribas, en São Paulo; el segundo fue notificado en Río de Janeiro y dio positivo a malaria en primeros exámenes. Ambos casos permanecen bajo investigación mientras se esperan confirmaciones de laboratorio. Las autoridades sostienen que, por ahora, el riesgo de introducción del virus en Brasil es “muy bajo”.
La investigación ocurre en medio de un brote en África central causado por la variante Bundibugyo, que ha dejado cientos de muertes y se ha extendido a Uganda. Esa cepa no cuenta con vacuna autorizada y tiene una letalidad estimada entre 30% y 50%, por lo que cualquier caso importado obliga a activar medidas de contención. Brasil insiste en la vigilancia de viajeros y en el aislamiento preventivo hasta descartar la infección por laboratorio. El resultado de estas pruebas definirá si las alertas sanitarias se mantienen o se reducen.
La Secretaría de Salud de São Paulo confirmó que el primer paciente, un hombre de 37 años con reciente viaje a la República Democrática del Congo, fue internado en aislamiento en el Instituto Emílio Ribas tras presentar fiebre y deterioro clínico. Personal hospitalario aplicó los protocolos de bioseguridad habituales y se informó que el paciente llegó en estado grave, con diarrea y desorientación, y que requirió soporte avanzado. Los resultados de laboratorio para detectar ébola aún no están disponibles y podrían tardar varios días. Las autoridades mantienen al personal y contactos en observación mientras esperan confirmación diagnóstica.
Regiane de Paula, de la Coordinación de Control de Enfermedades de São Paulo, detalló que el protocolo activado combina medidas clínicas y epidemiológicas y que se notificó el caso de forma inmediata a los organismos pertinentes. "El procedimiento incluye aislamiento, notificación inmediata, investigación laboratorial y monitoreo", dijo la funcionaria al explicar los pasos que sigue el equipo sanitario. La declaración subraya el énfasis en la trazabilidad de contactos y el control del personal expuesto. El objetivo declarado es contener cualquier posible cadena de transmisión desde su detección temprana.
“"El procedimiento incluye aislamiento, notificación inmediata, investigación laboratorial y monitoreo"”— Regiane de Paula
En Río de Janeiro, la Secretaría de Salud estatal activó medidas tras la detección de un hombre procedente de Uganda que presentó tos, escalofríos y diarrea. Los primeros exámenes dieron positivo a malaria, pero las autoridades continúan la investigación para descartar o confirmar coinfecciones, incluido el ébola. La autoridad local señaló que se emplearon los protocolos de vigilancia y que el paciente fue aislado mientras se realizan más análisis. La coexistencia de diagnósticos infecciosos complica la evaluación clínica inicial y obliga a mantener la cautela.
El brote en la República Democrática del Congo, declarado a mediados de mayo, corresponde a la cepa Bundibugyo y ha registrado más de 1.000 casos sospechosos y 246 muertes en balances recientes, según organismos regionales. La variante se ha detectado también en Uganda, lo que ha elevado la alerta internacional ante el riesgo de diseminación regional. Para Bundibugyo no existe hasta ahora una vacuna autorizada ni un tratamiento específico aprobado, y su tasa de letalidad reportada es variable, entre aproximadamente 30% y 50%. Esos factores explican la rapidez con que los países activan medidas de vigilancia en fronteras y aeropuertos.
Las autoridades sanitarias brasileñas han evaluado que, pese a los casos sospechosos, el riesgo de introducción sostenida es "muy bajo" por la ausencia de vuelos directos desde la región afectada y la inexistencia de transmisión autóctona hasta ahora. Aun así, los servicios de salud fueron instados a monitorear a viajeros febriles con historias de viaje a la RDC y a reportar cualquier contacto potencial. Los hospitales de referencia reforzaron los protocolos de protección y notificación inmediata para dar respuesta rápida ante sospechas. El objetivo es detectar y aislar precozmente cualquier caso confirmado para evitar contagios locales.
El próximo hito serán los resultados de laboratorio que deberán confirmar o descartar ébola en los pacientes; las autoridades han advertido que los análisis pueden tardar varios días. Mientras tanto, equipos sanitarios seguirán la trazabilidad de contactos y el monitoreo de personal expuesto, y la decisión sobre elevar o bajar la alerta nacional dependerá de esas pruebas. La confirmación de un caso importado activaría un nuevo ciclo de medidas de contención y coordinación internacional.