Sus declaraciones reavivan el debate sobre la falta de paciencia y la necesidad de estabilizar el proyecto técnico de la Roja.
Ricardo Gareca volvió a revisar su breve y controvertido ciclo al frente de la selección chilena al afirmar que "Chile, para mí, está en un período de poca paciencia" y atribuir al apuro de resultados la interrupción de procesos que él intentó impulsar durante su etapa en Juan Pinto Durán. El técnico argentino recordó que no consiguió la clasificación al Mundial 2026 y dijo que el equipo se quedó atrás tras una época de éxitos, mientras evaluaba su futuro profesional tras un año de su renuncia.
Gareca puntualizó que la ansiedad por recuperar momentos destacados derivó en decisiones precipitadas y reclamó que la selección necesita "un cuerpo técnico que encuentre una línea de juego, que los respalde; si no, va a ser muy difícil". Su diagnóstico llega en un contexto duro: la Roja, ahora dirigida por Nicolás Córdova, terminó última en las Eliminatorias rumbo a Norteamérica 2026, y el exentrenador recordó también episodios tensos con figuras como Arturo Vidal durante su mandato.
Gareca, que dijo pasar del agotamiento al deseo eventual de volver al campo de juego, cerró dejando en evidencia la pregunta abierta para el fútbol chileno: si la dirigencia y el cuerpo técnico actual podrán consolidar una identidad y respaldo suficientes para detener el ciclo de impaciencia que él describe.