Su amenaza de voto en contra complica la idea de legislar en el Senado y pone en riesgo medidas fiscales clave.
El senador Alejandro Kusanovic (Ind.-exRN) anunció esta semana que podría votar en contra del proyecto de Reconstrucción Nacional del gobierno, tras acusar a La Moneda de "deslealtad" y negociar a espaldas suyas nombramientos en Magallanes. La advertencia llegó mientras la iniciativa pasa del Congreso y enfrenta una votación ajustada en la Cámara Alta. El Ejecutivo necesitaría sumar al menos tres apoyos extra para alcanzar la mayoría simple de 26 senadores, según cálculos parlamentarios. Kusanovic condicionó su respaldo a "disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales" para su región.
El rechazo de Kusanovic complica el avance de la megarreforma, que incluye la reducción del impuesto corporativo del 27% al 23% y otros cambios económicos centrales para el plan del Ejecutivo. Con la Cámara de Diputados ya despachada, la decisión en el Senado será de pronóstico reservado y cualquier voto perdido puede frustrar la idea de legislar. La tensión además expone divisiones internas del oficialismo sobre nombramientos regionales y la estrategia de negociación política del gobierno.
Kusanovic elevó el tono al describir la situación como una traición por parte del Ejecutivo y anunció su disposición a votar en contra si no hay reparaciones concretas para Magallanes. El senador dijo que la molestia se remonta a fines de enero, cuando —asegura— el gobierno negoció puestos con sectores de izquierda y dejó de lado acuerdos previos con él y con el diputado Alejandro Riquelme. En su declaración pública adelantó que no cambiará su postura sin gestos específicos del Ejecutivo hacia la región. El conflicto concentra la atención porque su voto puede ser decisivo en el Senado.
“si no median disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales para la Región de Magallanes, el gobierno no contará con mi voto”— Alejandro Kusanovic
La controversia se originó en un supuesto acuerdo por un nombramiento regional: Kusanovic y el diputado Alejandro Riquelme habrían acordado impulsar a Gerardo Otzen como delegado presidencial en Magallanes, tras conversaciones con el Presidente José Antonio Kast. Posteriormente, dicen las fuentes, La Moneda negoció otro nombre con personeros vinculados a los Bianchi, lo que terminó frustrando la propuesta inicial y alimentó el reclamo del senador.
El cálculo parlamentario añade presión: el Ejecutivo parte con una base estimada de 23 votos en el Senado y necesita alcanzar 26 para aprobar la idea de legislar, una mayoría que hoy aparece estrecha. La discusión en la Cámara Alta definirá si la megarreforma avanza a trámite y si las medidas fiscales y de impulso económico que propone el gobierno pueden implementarse. Legisladores de distintos sectores observan de cerca cualquier gesto de negociación entre La Moneda y los senadores díscolos.
El acuerdo que apuntalaba a Gerardo Otzen como delegado regional, según los reportes, habría contado con el respaldo del diputado Alejandro Riquelme, lo que amplificó la sensación de deslealtad cuando el Ejecutivo buscó otros apoyos. Riquelme aparece nombrado como actor del pacto frustrado, y su alineamiento con Kusanovic entregó peso político a la queja contra La Moneda. La fractura local obliga ahora a reabrir conversaciones para reconstruir respaldos en la zona.
Además del episodio político, Kusanovic criticó pasajes del propio proyecto, como las compensaciones a empresas cuyos Estudios de Impacto Ambiental sean rechazados, que, dijo, podrían prestarse a negociados. Ese reproche introduce un debate técnico sobre el contenido de la megarreforma y ofrece argumentos para que otros senadores duden frente al paquete completo. La combinación de disputa política y reparos técnicos complica la gestión del Ejecutivo.
El próximo hito es la votación en el Senado sobre la idea de legislar la megarreforma; antes, La Moneda deberá decidir si busca una reparación pública para Magallanes o intensifica las negociaciones para sumar votos. Los ojos estarán puestos en cualquier gesto de diálogo entre el Ejecutivo y los senadores críticos.