La operación estadounidense en Caracas reconfigura el tablero petrolero y acelera una crisis de combustibles en Cuba; Rusia, China y actores privados analizan daños, oportunidades y riesgos.
01Desde la operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de enero, la estructura política y la gestión del petróleo en Venezuela han quedado en una situación extraordinaria: Delcy Rodríguez asumió como mandataria interina, mientras Washington anunció vigilancia y control prolongados sobre el gobierno venezolano y fijó audiencias y cargos contra Maduro en EE. UU., generando un escenario de transición vigilada y presión exterior.
02La noticia más reciente muestra que Rusia confirmó contactos con La Habana ante “una situación verdaderamente difícil” por la escasez de combustible en la isla: el Kremlin, por medio de su portavoz Dimitri Peskov, declaró que mantiene interlocución con la cúpula cubana para abordar apagones y falta de diésel y fuel oil, un problema que se profundizó tras el endurecimiento del bloqueo estadounidense y la pérdida (por la operación en Caracas) de parte del suministro venezolano a Cuba.
03Cuba atraviesa una crisis energética aguda: autoridades isleñas han dicho que no queda “absolutamente nada” de diésel y fuel oil, la Unión Eléctrica pronostica déficits gigantes en horas punta y los cortes alcanzan a gran parte del país. El presidente Miguel Díaz‑Canel y el Gobierno culpan al ‘bloqueo petrolero’ estadounidense y advierten del impacto social y económico, mientras el ministro de Energía prepara medidas públicas por la gravedad de la situación.
04El Gobierno de Estados Unidos, y en particular el presidente Donald Trump, ha puesto el foco en el control del petróleo venezolano: anunció que Estados Unidos recibiría entre 30 y 50 millones de barriles para su comercialización y dijo que mantendrá vigilancia y supervisión prolongadas del gobierno de Caracas. Además Trump advirtió a Cuba que “no habrá más petróleo ni dinero”, en un mensaje que desató reacciones diplomáticas y una fuerte respuesta política de La Habana y Caracas.
05Caracas y La Habana han reafirmado públicamente su alianza: el canciller venezolano Yván Gil emitió un comunicado ratificando la “histórica” relación con Cuba, y La Habana negó recibir pagos por servicios de seguridad y rechazó las amenazas de EE. UU. Tanto Venezuela como Cuba vinculan el problema energético a medidas coercitivas unilaterales y llaman al diálogo internacional como salida.
06La intervención estadounidense y las exigencias de Washington complican seriamente los intereses de potencias como China y Rusia: Beijing, principal acreedor y comprador de petróleo venezolano (con miles de millones prestados a cambio de crudo), podría sufrir pérdidas si Caracas no cumple acuerdos; las autoridades chinas ya reaccionaron contra la operación y se investigan exposiciones financieras. Rusia, por su parte, refuerza contactos con Cuba y mantiene su cooperación con Caracas en un contexto de mayor tensión.
07En los mercados petroleros se anticipa que, si la producción venezolana logra recuperarse con inversión extranjera (incluida la presencia de firmas norteamericanas), la oferta adicional de crudo pesado podría ejercer presión a la baja sobre los precios en el mediano y largo plazo: varios análisis señalan escenarios con WTI por debajo de US$60/barril. Ya hay empresas (por ejemplo Chevron) operando en Venezuela y extrayendo una parte significativa de la producción actual, y otras petroleras han mostrado interés en volver.
08Pero la posibilidad de reactivar la producción no es inmediata: el petróleo venezolano es en su mayoría crudo pesado y extrapesado que requiere diluyentes y refinerías adecuadas; la infraestructura y la logística del país están deterioradas por años de falta de inversión y sanciones, y existen problemas adicionales de transporte, seguros y capacidad de refinado que harán que la recuperación de volúmenes tome años y requerirá enormes inversiones.
09En el plano interno venezolano persisten luchas por el control del poder: figuras como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y la misma Delcy Rodríguez son piezas claves en una disputa que Washington intenta gestionar para una transición. Jurídicamente, Maduro enfrenta procesos en EE. UU. por narcotráfico y otros cargos; su defensa buscará, según expertos, cuestionar la obtención de pruebas y los procedimientos, pero analistas señalan que testimonios de exaliados complican su situación penal.
10Balance y perspectivas: la crisis ha producido efectos inmediatos —apagones y desabastecimiento en Cuba, tensión diplomática y militar en el Caribe— y plantea dilemas estratégicos de largo plazo —reconfiguración de alianzas, reclamos financieros de acreedores chinos y necesidad de reconstruir la industria petrolera venezolana—. La situación es fluida: contactos de potencias como Rusia con La Habana y la presión de Washington anticipan un periodo prolongado de negociación, contendión y, posiblemente, supervisión internacional sobre la gestión de los recursos y la reconstrucción institucional.