La medida frena intentos republicanos de usar fondos públicos y complica la financiación y la disputa judicial del proyecto presidencial.
El 17 de mayo el Senado de Estados Unidos eliminó una partida de gastos de unos US$400 millones que los republicanos pretendían destinar al polémico Salón de Baile de la Casa Blanca, un revés que pone en peligro los esfuerzos por financiar con dinero público una obra que el presidente Donald Trump presenta como parte de su legado. Chuck Schumer, líder demócrata del Senado, afirmó que los republicanos “intentaron hacer que los contribuyentes sufragaran los gastos del salón de baile multimillonario de Trump” y celebró que su bancada frustrara ese primer intento, mientras los republicanos defendían la asignación por motivos de seguridad tras el intento de asesinato señalado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca.
El proyecto ha encendido críticas por la demolición del Ala Este sin autorización del Congreso, por su tamaño y por dudas patrimoniales y arquitectónicas; además, la financiación ha sido fuente de disputa política: Trump insiste en que el Salón se pagará con aportes privados, pero un grupo de senadores republicanos presentó un proyecto para habilitar cerca de US$400 millones desde partidas de seguridad. A fines de marzo un juez federal ordenó detener la obra por la demolición, aunque un tribunal de apelaciones suspendió esa orden en abril y permitió reanudar los trabajos, lo que mantiene activo el conflicto judicial y político alrededor del complejo presidencial.
La pelea seguirá en el Capitolio y en los tribunales: Schumer anunció que los demócratas seguirán “por todos los medios” —incluido el procedimiento Byrd y votaciones en el pleno— para impedir el uso de fondos públicos, mientras los republicanos pueden volver a presentar iniciativas para financiar el proyecto. El próximo hito observable será la tramitación en el Senado de cualquier enmienda presupuestaria o proyecto que intente reasignar esos recursos, y en el plano ejecutivo queda la fecha que anunció Trump para la inauguración del Salón, alrededor de septiembre de 2028, que añade presión política sobre cómo se resolverá la financiación y la supervisión de la obra.