Pronósticos de cortes masivos en mayo de 2026 mantienen a la isla con una generación muy por debajo de la demanda; el problema, raíz estructural y agravado por la falta de combustible, ha provocado descontento social y graves efectos económicos
01La estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé para el viernes 15 de mayo de 2026 apagones prolongados en toda la isla y calcula que el mayor corte en el horario de máxima demanda dejará sin electricidad simultáneamente al 51 % del país. Para ese periodo la UNE estimó una capacidad de generación de 1.601 MW frente a una demanda máxima de 3.220 MW, con un déficit de 1.619 MW y una afectación prevista de 1.639 MW para desconectar cargas de forma ordenada y evitar apagones caóticos. Este pronóstico supone una mejora respecto a la jornada anterior, cuando se registró un corte récord que llegó a afectar al 70 % del país.
02Como contexto cercano, durante la Navidad de 2025 la UNE informó que los cortes llegarían a dejar sin suministro al 60 % del país en el horario pico; a principios de diciembre se registró asimismo un máximo cercano al 62 %. En esa fecha la capacidad estimada fue de 1.365 MW frente a una demanda de 3.300 MW, con un déficit de 1.935 MW y una afectación estimada de 1.965 MW.
03Las causas son principalmente estructurales: las obsoletas centrales termoeléctricas sufren frecuentes averías por décadas de explotación y una infrafinanciación crónica del sector energético. Ambas fuentes indican que actualmente ocho de las 16 unidades termoeléctricas no están operativas. Además, los grandes motores diésel y de fueloil que aportan aproximadamente otro 40 % del mix energético están muy afectados por la falta de combustible importado; la escasez de diésel/fueloil y, en algunos casos, de lubricantes ha dejado fuera de servicio numerosas centrales distribuidas y equipos como los de Moa.
04A ello se suman fallos puntuales en la infraestructura: tras un incidente a inicios de semana, el extremo oriental de la isla permanece desconectado de la red nacional, por lo que la mayoría de los cerca de dos millones de habitantes de las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo llevan días sin suministro eléctrico, según la UNE.
05Las consecuencias sociales y económicas son palpables. El Gobierno reconoció que la situación es “crítica”: en La Habana los apagones superan las 22 horas diarias y en otras provincias los cortes pueden durar días; esto ha alimentado el descontento y motivado pequeñas protestas, caceroladas y quema de contenedores en la capital. El deterioro energético se suma a una contracción económica prolongada (EMOL señala una caída acumulada del 11 % en cinco años) y se atribuye como factor detonante de las movilizaciones más significativas de los últimos años.
06El Gobierno cubano responsabiliza a las sanciones estadounidenses del empeoramiento energético y acusa a Washington de provocar una “asfixia energética”; paralelamente, expertos independientes y analistas subrayan que la crisis responde también a la falta crónica de inversión y que, pese a los esfuerzos por impulsar renovables, no existe una solución a corto o medio plazo que cubra el enorme desfase entre oferta y demanda.
07Persiste, por tanto, un panorama de incertidumbre: aunque la previsión de mayo de 2026 muestra cifras algo mejores que el peor registro reciente, la brecha estructural entre generación y demanda sigue siendo amplia, lo que hace probables futuros cortes programados y dificultades recurrentes en el suministro hasta que haya mejoras sostenidas en generación, disponibilidad de combustible y mantenimiento de la red.