La entrega reaviva juicios por corrupción y tensiones internas en el chavismo mientras Estados Unidos avanza en cargos federales.
Alex Saab, empresario cercano a Nicolás Maduro, aterrizó este sábado en Miami tras ser deportado por el gobierno interino de Venezuela, según confirmó la autoridad migratoria venezolana. Agentes federales escoltaron a Saab al aeropuerto de Opa-locka, donde compareció ante un juez por cargos de lavado de dinero vinculados a contratos de alimentos. La decisión ocurre meses después de que el empresario fuera indultado por Washington en 2023 y luego reintegrado a cargos públicos en Caracas. La llegada sacude la ya frágil coalición chavista y abre una vía de investigación en tribunales federales de Florida.
La deportación transforma un caso individual en un eslabón clave de investigaciones sobre la red que habría sobornado a funcionarios para obtener contratos del programa CLAP. EEUU reabrió causas contra Saab que incluyen supuestos montos millonarios y fraude en importaciones de alimentos, y ahora podrá procesarlo en territorio estadounidense. Dentro de Venezuela, la medida intensifica las divisiones entre la facción pragmática que negocia con Washington y los sectores más radicales del chavismo. El resultado judicial y político de la entrega tendrá consecuencias para la estabilidad del nuevo poder en Caracas.
El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) difundió un comunicado en Instagram anunciando que Saab fue deportado “en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana” por estar implicado en delitos en Estados Unidos. EFE y medios en Miami constataron la llegada de Saab al aeropuerto de Opa-locka escoltado por agentes federales. Testigos y registros policiales citados por la prensa indican que la entrega se ejecutó el mismo sábado, sin mayores incidentes públicos. La nota oficial evitó precisar el país receptor, aunque las imágenes y las confirmaciones periodísticas sitúan a Saab ya en territorio estadounidense.
La fiscalía federal de Miami presentó cargos de lavado de dinero que acusan a Saab de crear empresas ficticias, falsificar documentos de embarque y desviar cientos de millones desde contratos para importar alimentos. En la audiencia inicial en Miami, Saab fue informado de un único cargo ligado a una conspiración que se remonta más de una década y al programa CLAP. Los fiscales sostienen que la red lucró con sobreprecios en cajas de alimentos destinadas a hogares vulnerables durante la crisis económica. La causa retoma investigaciones previas que incluyen a su antiguo socio Álvaro Pulido y expedientes de 2019 y 2021.
Saab volvió a estar en el centro político tras el indulto de 2023 que el gobierno de Joe Biden otorgó para facilitar un intercambio de prisioneros con Caracas; el gesto permitió su retorno y luego su nombramiento en cargos públicos por Maduro. Tras la captura y destitución del expresidente, la ahora presidenta encargada Delcy Rodríguez lo apartó de sus funciones y, según registros oficiales, ordenó su remoción del gabinete. El movimiento refleja el viraje de Rodríguez hacia acuerdos con Washington y su disposición a sacrificar aliados que podrían complicar la apertura económica que impulsa.
Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes entre los sectores duros del chavismo, expresó públicamente su respaldo a la deportación al señalar que Saab habría falsificado su cédula y, por tanto, no sería ciudadano venezolano. Ese respaldo apunta a reducir una fuente de fricción interna entre quienes apoyan acercamientos pragmáticos con EE. UU. y quienes exigen resistencia frente a la presión exterior. La declaración de Cabello suma peso político en un gobierno que aún necesita la lealtad de la estructura de seguridad. Su postura puede influir en cómo reaccionen los cuadros medios del poder ante nuevas extradiciones o entregas.
En contraste, el exconductor de un programa oficial y ahora crítico Mario Silva cuestionó la legalidad de la remoción y advirtió sobre la fragilidad del país frente a lo que llamó maniobras imperialistas: “The imperialists don’t negotiate. They conquer, test and probe — until our country shatters,” dijo en un livestream que circuló en redes. La protesta pública de Silva refleja el malestar de sectores que ven en la deportación una cesión a Estados Unidos y una traición a aliados previos. Ese discurso puede alimentar protestas de simpatizantes y presionar a Rodríguez desde la base chavista.
“"The imperialists don’t negotiate. They conquer, test and probe — until our country shatters."”— Mario Silva
Hay discrepancias sobre la nacionalidad y la legalidad del procedimiento: el gobierno interino presentó a Saab como “colombiano” para justificar la deportación, mientras que el chavismo había reclamado anteriormente su estatus diplomático venezolano para evitar extradiciones. También existen versiones encontradas sobre el momento y la forma de su detención en Venezuela, con fuentes que apuntan a una remoción discreta y otras que hablan de detención previa a la entrega. Estas diferencias alimentan debates legales sobre si se respetaron garantías y la prohibición constitucional de extraditar nacionales en Venezuela.
El próximo hito será la continuación del proceso judicial en Miami: los fiscales deberán presentar pruebas adicionales y el tribunal fijará fechas para audiencias previas. Simultáneamente, en Caracas se observará si la deportación desata nuevas fracturas internas o si la administración de Delcy Rodríguez consolida su alineamiento con Washington. La posible decisión de Saab sobre colaborar con las autoridades estadounidenses será clave para las investigaciones contra exfuncionarios y para el calendario político venezolano.