Récord de exportaciones impulsado por el cobre y los alimentos, confrontado por la rápida expansión agroexportadora de Perú, la presión arancelaria de EE.UU. y cambios estructurales en sectores como el salmón y la viticultura
01Chile cerró 2025 con un hito histórico: las exportaciones totales superaron por primera vez los US$100.000 millones, empujadas principalmente por el cobre; no obstante, el sector alimentario emergió como el segundo pilar de la economía exterior con envíos por US$13.610 millones, y la agroindustria, pesquera y forestal consolidaron su peso en la canasta exportadora.
02La salmonicultura mantiene un desempeño robusto y se reafirma como uno de los principales productos no mineros: las exportaciones de salmón y trucha alcanzaron alrededor de US$6.549 millones en 2025, con aumento en volúmenes y mercados clave como Estados Unidos y Japón; sin embargo, el sector enfrenta presiones de precio y arancelarias que han afectado márgenes y EBITDA de compañías relevantes.
03El sector frutícola chileno sigue siendo competitivo y diversificado (cerezas, manzanas, uvas, paltas, entre otros) y registró cifras significativas en 2024-2025, pero enfrenta una competencia creciente desde Perú, cuyo boom agroexportador —especialmente en arándanos, uva y palta— ha reducido la brecha con Chile y, según proyecciones peruanas y estadísticas internacionales, podría destronar a Chile en exportaciones de fruta fresca en el horizonte 2026-2027 si se mantienen las tendencias actuales.
04El crecimiento de Perú en agroexportaciones se explica por múltiples factores estructurales: una Ley de Fomento Agrícola con beneficios tributarios, ambiciosos planes de irrigación estatales (con proyectos por cerca de US$24.000 millones), mejoras logísticas (megapuerto de Chancay y ampliación del aeropuerto de Lima) y la llegada de inversión y know‑how, incluidos numerosos empresarios y técnicos chilenos; todo ello ha permitido tasas de crecimiento muy superiores a las chilenas en la última década.
05En la especialidad de arándanos, Chile proyectó una temporada con crecimiento del volumen exportado (~+9%) y una consolidación varietal (67% de las plantaciones con nuevas variedades que viajan mejor), pero debe lidiar con la competencia peruana —que entre mayo y septiembre de 2025 superó 135.000 toneladas de arándanos— y con el impacto de un arancel del 10% aplicado por EE.UU., mercado que concentra una porción relevante de las ventas chilenas.
06Mientras tanto, el consumo mundial de vino continúa en descenso (208 millones de hectolitros en 2025, –2,7% anual y –14% acumulado desde 2018) y Chile registra una contracción notable de su superficie vitícola: en 2025 la superficie cayó a 154.000 ha, una reducción de 3,7% en el año y de 27% desde 2019, reflejando cambios en hábitos de consumo y reconfiguración productiva regional.
07La agenda doméstica muestra también tensiones sectoriales: la suspensión por parte de Empresas Iansa de la compra de remolacha para la temporada 2026‑2027 afecta cerca de 6.200 ha productivas en Chile y obligado al Ministerio de Agricultura a buscar alternativas para los productores; es un ejemplo de cómo cambios en la cadena de valor global y precios internacionales impactan cultivos locales.
08El cuadro de presiones externas e internas —aranceles de EE.UU. que ya muestran efecto en arándanos y salmón, cambios de demanda global y mayor oferta internacional— coincide con una política pública y gremial que intenta responder mediante diversificación de mercados (ProChile), campañas promocionales, renovación varietal, y búsqueda de eficiencia hídrica y logística.
09Frente a la competencia, expertos y actores del sector plantean que la amenaza peruana es real pero no uniforme: Chile conserva ventaja en diversificación de especies, volumen histórico en ciertos productos (cerezas, superficies frutícolas y know‑how), y capacidad exportadora; además hay proposiciones de cooperación bilateral para ofertar productos complementarios durante todo el año y así ganar escala en mercados exigentes.