El conductor fue detenido tras más de dos semanas prófugo; la fiscalía lo formalizó por homicidio frustrado y el tribunal consideró evidencia de ánimo homicida.
01El conductor de un micro-taxibús de la línea Vía Láctea quedó con prisión preventiva luego de ser formalizado por un delito de homicidio frustrado, según resolvió el tribunal que analizó las diligencias presentadas por la Fiscalía del Biobío.
02Los hechos ocurrieron el 25 de abril en el centro de Concepción: un estudiante universitario de 21 años abordó un bus y, al intentar pagar la tarifa escolar con un billete de $5.000 (mostrando su TNE según versiones), el chofer se molestó, lo obligó a descender y tras una discusión lo persiguió en la vía pública y lo apuñaló por la espalda.
03La víctima, identificada en distintos reportes como Roberto Melo (21), sufrió lesiones graves: diagnóstico de trauma torácico penetrante con laceración pulmonar, contusión pulmonar y, según algunos informes, una costilla fracturada. El joven fue atendido en el Sanatorio Alemán y recibió alta tras la atención; en sus declaraciones dijo: 'Lo único que pensaba era: "me morí por $300"'.
04Tras la agresión, el conductor huyó del lugar y permaneció inubicable por más de dos semanas. Según la investigación, el imputado incluso fue eliminado de los registros de la empresa de transporte y habría alterado las grabaciones de la cámara de seguridad que registró el ataque.
05La detención se concretó por personal de la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros en la comuna de San Pedro de la Paz, en diligencias coordinadas por el fiscal Andrés Barahona; fuentes policiales indican que la aprehensión se efectuó durante la jornada del jueves (14 de mayo) alrededor de las 14:16 horas.
06El imputado fue identificado con las iniciales N.A.G.N., tiene 31 años y, según la Fiscalía y Carabineros, registra antecedentes penales por microtráfico, lesiones y atentado contra la autoridad, lo que fue considerado por el tribunal al decretar la medida cautelar.
07En la audiencia el fiscal y el tribunal debatieron la calificación jurídica de los hechos; finalmente el tribunal coincidió con el Ministerio Público en que la agresión constituye un homicidio frustrado, fundándolo en el tipo de arma (un cuchillo de cocina de aproximadamente 15 cm), la naturaleza de las lesiones y las imágenes que muestran la persecución y la puñalada por la espalda, apreciándose un 'ánimo homicida' según la resolución.