La Cámara rechazó la enmienda que abría el entrenamiento de IA con contenidos sin pago; choque deja al Ejecutivo y creadores en disputa.
La Cámara de Diputados rechazó por 104 votos en contra, 43 a favor y 7 abstenciones el Artículo 8 de la megarreforma que proponía permitir el uso masivo de obras publicadas para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial sin autorización ni remuneración. La norma, incluida en el proyecto de "Reconstrucción Nacional", había sido ya desestimada en la Comisión de Hacienda, donde hubo votos contrarios incluso del oficialismo. El artículo proponía modificar la Ley N.º 17.336 para autorizar reproducir, adaptar y distribuir obras con fines de extracción y análisis de datos, siempre que no constituyera una "explotación encubierta". El rechazo marca un revés político para el Ejecutivo y desata preguntas sobre próximos pasos legislativos.
La controversia opone la estrategia oficial de impulsar capacidades de IA con reglas que faciliten acceso a grandes volúmenes de datos, y las advertencias de gremios y creadores que ven en la iniciativa una vulneración de derechos de autor. El rechazo unió a diputados de oposición, a sectores del oficialismo —como RN— y a partidos menores, y contó con la presión pública de asociaciones de prensa, productoras y sociedades de autores. La votación no cierra la discusión: el Ejecutivo ya intentó matizar la propuesta con una indicación para crear un fondo de protección de la propiedad intelectual, que tampoco prosperó.
La Comisión de Hacienda fue el primer escenario donde la iniciativa del Ejecutivo naufragó: la moción original obtuvo siete votos en contra y cinco a favor, con la votación de diputados de Renovación Nacional como clave para su rechazo. El diputado Diego Schalper (RN) explicó su desmarque y advirtió sobre los riesgos de consagrar legalmente un acceso sin contraprestación a la creación ajena. "Que legalmente establezcamos en una normativa que es posible apropiarse de la creación de otros, en un principio como el que aquí se expone, que es sin remuneración y sin contraprestación (...), a mí me parece que es un debilitamiento que, para alguien que cree en la propiedad y en la libertad, es de principios", dijo Schalper durante el debate.
“Que legalmente establezcamos en una normativa que es posible apropiarse de la creación de otros, en un principio como el que aquí se expone, que es sin remuneración y sin contraprestación (...), a mí me parece que es un debilitamiento que, para alguien que cree en la propiedad y en la libertad, es de principios.”— Diego Schalper
En la sala, el rechazo fue aún más amplio y transversal: 104 parlamentarios se opusieron a la incorporación del Artículo 8, mientras 43 votaron a favor y siete se abstuvieron, impidiendo su aprobación por falta de quórum legislativo favorable. Además de la oposición, rechazaron la norma miembros del Partido de la Gente y del Partido Nacional Libertario, lo que dejó aislado al oficialismo en su intención de habilitar usos masivos de material protegido. El texto rechazado incluía párrafos copiados de una propuesta que ya había circulado en 2024, lo que alimentó el debate público sobre la forma y fondo de la iniciativa.
La Cámara de Empresas Creativas de Chile, gremio que agrupa a medios, productoras y agencias, expresó su "profunda satisfacción" por el rechazo y advirtió que la propiedad intelectual es la base de la innovación sostenible. En un comunicado, el organismo sostuvo que avanzar sin reglas claras y sin compensación dañaría a la industria creativa y la competitividad del país. Reafirmaron que Chile puede liderar la regulación en la región, pero pidieron normas que protejan a los autores y fomenten la confianza para invertir en tecnología.
“La propiedad intelectual no es un obstáculo para innovar; es la base que hace posible la innovación sostenible y ética.”— Cámara de Empresas Creativas de Chile
La Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) también celebró el resultado. Su presidente, Rodrigo Osorio, valoró el voto transversal y advirtió que la discusión no termina porque el Ejecutivo puede reponer la norma en la tramitación. Osorio subrayó la necesidad de proteger a los autores frente a propuestas que, a su juicio, favorecerían a plataformas en detrimento de creadores nacionales.
“Gracias a los diputados de todas las tendencias que votaron en contra y a todos los que hicieron esta urgencia visible. Pero el gobierno puede reponer el artículo, así que esta batalla sigue”— Rodrigo Osorio
El Ejecutivo defendió la iniciativa desde el Ministerio de Ciencia, argumentando que la legislación vigente genera ambigüedad para la minería de datos y que actualizarla permitiría atraer inversión y fortalecer capacidades locales en IA. Como intento de atajar las críticas, el gobierno presentó una indicación para crear un Fondo de Promoción y Protección de la Propiedad Intelectual con recursos mínimos anuales, pero esa corrección tampoco fue aprobada. La discusión técnica sobre alcance, límites y compensación por uso de contenidos quedó pendiente.
Más allá del episodio puntual, el choque revela la dificultad de conciliar políticas proinnovación con normas de protección de derechos en un sector donde la economía creativa representa una porción relevante del PIB. También fractura la disciplina del oficialismo y obliga al gobierno a decidir si insiste en reponer el artículo en Sala o revisa su estrategia legislativa antes de avanzar al Senado. El resultado refuerza la presión de gremios y sociedades de autores para que cualquier cambio incluya mecanismos claros de remuneración y salvaguardias.
El Gobierno sostiene que la modificación despejaría ambigüedades legales y facilitaría la industria de IA mediante minería de datos a gran escala; en contraposición, gremios y diputados afirman que la redacción permitiría el uso sin remuneración de obras protegidas y equivaldría a una expropiación de creación intelectual.
El próximo hito será la decisión del Ejecutivo: reponer el Artículo 8 en la Sala, presentar una nueva redacción o llevar la materia al Senado con indicaciones distintas. En cualquiera de los caminos, habrá que observar si el gobierno logra articular compensaciones o salvaguardias que satisfagan a la industria creativa y a los parlamentarios que hoy dijeron no.