Las delegaciones discuten tras intensos bombardeos y advertencias de escalada; el Consejo decidirá si impulsa una resolución ahora.
El representante ucraniano ante la ONU, Andrii Melnyk, solicitó al Consejo de Seguridad una resolución que establezca un “alto el fuego inmediato e incondicional”, el intercambio uno por uno de prisioneros y el retorno de los niños deportados, tras pedir la sesión luego de una intensificación de ataques con drones y misiles en las últimas semanas. Melnyk calificó de “avergonzantes” las demandas rusas de que Ucrania se rinda y exigió el cumplimiento de sanciones contra el acceso a tecnología militar.
Durante la sesión, el secretario general António Guterres advirtió que el conflicto “no es sostenible” y que existe riesgo de una escalada fuera de control tras un fin de semana de intensos bombardeos sobre Kiev, donde se habrían empleado cerca de medio millar de drones, decenas de misiles y el sistema hipersónico Oréshnik, que dejaron muertos y decenas de heridos. La subsecretaria Kayoko Gotoh señaló además que entre el 13 y 14 de mayo Rusia lanzó más de 1.500 drones y múltiples misiles; Moscú, representado por Vasili Nebenzia, volvió a afirmar que ataca objetivos militares y pidió la retirada ucraniana de regiones que considera suyas.
Ucrania y aliados reclaman una respuesta internacional coordinada y la apertura de condiciones para una paz conforme a la Carta de la ONU; el ministro Andri Sibiga pidió que Rusia cese la “guerra de agresión” y varios países europeos han convocado a embajadores rusos por las advertencias contra misiones diplomáticas. El próximo hito será si los miembros del Consejo presentan y logran aprobar una resolución que traduzca esas demandas en medidas concretas.