El accidente en la mina Liushenyu moviliza rescates, investigación estatal y detención de responsables en la principal región carbonífera china.
Una explosión de gas la tarde del viernes en la mina Liushenyu, en el distrito de Qinyuan de la provincia de Shanxi, dejó al menos 90 personas fallecidas y desató un operativo de búsqueda y rescate, según comunicaron las autoridades chinas. El siniestro ocurrió cuando trabajadores estaban bajo tierra; las autoridades mantienen labores para localizar a posibles víctimas atrapadas y estabilizar a los heridos mientras siguen llegando reportes sobre el alcance del accidente.
Un trabajador identificado como Wang Yong relató haber sentido olor a azufre y ver humo antes de perder el conocimiento, y los heridos reciben tratamientos por exposición a gases tóxicos, entre ellos oxigenoterapia hiperbárica y apoyo psicológico. El presidente Xi Jinping exigió intensificar la búsqueda, el viceprimer ministro Zhang Guoqing se trasladó al lugar y el Ministerio de Gestión de Emergencias envió seis equipos nacionales con 345 efectivos; además, una persona vinculada a la empresa propietaria de la mina quedó bajo control de las autoridades.
La tragedia ocurre en Shanxi, la principal región productora de carbón de China, donde la seguridad minera sigue siendo tema central; las autoridades han anunciado una investigación exhaustiva y persecución de responsabilidades conforme a la ley. El próximo hito será el avance de las labores de rescate y los resultados oficiales de la pesquisa sobre las causas, que definirán posibles sanciones y medidas adicionales de seguridad en la industria.